El barco que se torpedeó a sí mismo (1942)

El barco que se torpedeó a sí mismo

La historia de hoy nos sitúa en las frías aguas del océano Ártico, concretamente en el Mar de Barents, en el norte de Noruega y Rusia. Estamos en el mes de marzo de 1942, en plena II Guerra Mundial.

En aquellos momentos la situación del frente Ruso era desesperada por el imparable avance de las tropas alemanas, aunque la victoria en la Batalla de Moscú supuso un importante empuje para la moral soviética: por primera vez el ejército alemán había perdido su aura de invencibilidad.

En aquel escenario, los convoyes del Ártico, enviados desde Estados Unidos y Gran Bretaña entre 1941 y 1945, eran fundamentales para abastecer los puertos del norte de la Unión Soviética con material de guerra.

Ruta de verano y de invierno de los convoyes del Ártico Fuente

El protagonista de nuestra historia, el crucero británico HMS Trinidad, formaba parte de la escolta de uno de esos convoyes que había partido de Escocia el 10 de marzo de 1942 con destino a Murmansk, un puerto ruso a 12 Km del mar de Barents.

HMS Trinidad Fuente

La ruta alrededor de la ocupada Noruega hacia los puertos Soviéticos era especialmente peligrosa debido a la proximidad de la aviación alemana y de sus submarinos, así como la frecuente niebla, las fuertes corrientes, el hielo a la deriva y las bajas temperaturas.

El 29 de marzo el convoy fue interceptado por tres destructores alemanes, que comenzaron a abrir fuego, llegando a hundir 6 de los 20 buques de transporte.

Por su parte, el HMS Trinidad también entró en combate, consiguiendo hundir al destructor alemán Z 26.

Fue entonces cuando lanzó desde su cubierta tres torpedos contra los demás destructores, con tan mala fortuna que uno de ellos dibujó una trayectoria circular e impactó en el propio HMS Trinidad, causando la muerte a 32 de sus marineros.

El agua helada había dañado el mecanismo del torpedo e hizo que éste formara un arco de 360 grados.

Hielo en la cubierta de un crucero de escolta de un convoy del Ártico Fuente

A duras penas consiguió llegar a Murmansk, donde se le hicieron unas reparaciones básicas, zarpando de nuevo hacia Gran Bretaña el 13 de mayo de 1942, acompañado de cuatro destructores aunque, debido a los daños sufridos, no podía navegar a velocidad superior a 20 nudos.

El HMS Trinidad reparándose en el puerto de Murmansk Fuente

El 15 de mayo de 1942 los cinco barcos fueron atacados por una veintena de bombarderos alemanes Ju-88, que hicieron blanco en el HMS Trinidad, prendiéndole fuego y matando a 63 hombres.

Habida cuenta de los daños ya irreparables, una vez que los 800 supervivientes fueron rescatados, el mando decidió hundirlo.

Y así, tres torpedos del HMS Matchless le enviaron al fondo del mar y acabaron tristemente con la curiosa historia de este barco tan desafortunado.

Notas, fuentes y más información:

Este no es el único caso documentado de barcos alcanzados por sus propios torpedos defectuosos. También durante la Segunda guerra Mundial los submarinos norteamericanos USS Tang (SS-306), USS Tullibee (SS-284) y submarino alemán U-869 sufrieron este mismo accidente.

Me encontré con esta historia trasteando por internet, cuando vi la portada del libro “The ship that torpedoed herself” de Frank Pearce, y me llamó la atención su título, que es el que he utilizado para este post. A través de su breve reseña me puse a investigar y di con el artículo de wikipedia y con este en Ahoy.net y este otro artículo en dogbait donde descendientes de tripulantes del HMS Trinidad cuentan brevemente su curiosa historia.

Respecto a los convoyes del Ártico durante la II Guerra Mundial os recomiendo este artículo de History.net.

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Por Guillermo
Publicado el ⌚ 30 septiembre, 2009
Categoría(s): ✓ batallas • curiosidades de la historia • guerra mundial • guillermo • navegación