La gigantesca bala con 20 personas dentro lanzada desde la Torre Eiffel (1891)

Seguro que todos vosotros conocéis (y muchos habréis montado) en esa diabólica máquina de los parques de atracciones que por unos segundos hace que tu estómago parezca que se te sale por la boca.

Me refiero a la Lanzadera, que en el Parque de Atracciones de Madrid, por ejemplo, realiza una caída libre a 80 Km/h desde 63 metros de altura.

Pues hace ya casi 120 años, en 1891, M. Carron ideó un ingenioso proyecto, concebido (al igual que la Lanzadera) como atracción de feria para los más osados, con una caída libre de cerca de 300 metros y a una velocidad estimada superior a los 200 Km/hora…

… y la Torre Eiffel sería el lugar perfecto para ello.

El proyecto consistía en dejar caer desde la parte interior más alta de la Torre una gigantesca cápsula con forma de bala de más de 12 metros de largo, de casi diez toneladas de peso y con 20 personas en su interior hasta una “piscina” de 70 metros de profundidad con forma de copa de champán.

El agua actuaría como “absorbente del choque”, y así, “el choque sentido por los ocupantes durante el aterrizaje no será de ninguna manera desagradable”

Por un precio de 20 francos, una persona podría experimentar ir dos veces más rápido que cualquier ser humano había viajado nunca antes (104 km/hora era la velocidad del tren más rápido construido entonces)

Todo esto fue publicado en la revista Gazetteer & Atlas of Ideas de 1891.

Interior de la bala (obsérvense los muelles bajo los asientos)

Bueno, seguramente no se trataba de una idea factible ni viable; posiblemente 70 metros de profundidad no es mucho margen de freno para la velocidad y fuerza del impacto, y eso suponiendo condiciones perfectas del viento que no desvíen la trayectoria de la cápsula al entrar en el agua, etc, etc.

Soy lego en la materia, pero por lógica me parece que los ocupantes de esta bala no acabarían con el estómago en la boca como en la Lanzadera… sino con los higadillos esparcidos por el suelo 🙂

Sin embargo, muchas de estas “raras” ideas han sido el preludio de importantes avances tecnológicos y científicos.

Y ello simplemente porque personas como M. Carron, inspirados por un pensamiento diferente y más adelantado al de la época que les tocó vivir, supieron ver que existían nuevos caminos por explorar y proyectos por desarrollar antes de que pudiesen llevarse a cabo en la realidad.

Fuentes y más información:

Me enteré de este ingenioso proyecto hojeando el número de Enero-Febrero de 2010 de la revista Annals of Improbable Research (página 26). También podéis encontrar más información en el artículo de JF Ptak en su muy recomendable blog. Las fotos están tomadas de ambas fuentes y son de dominio público.

12 comentarios

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Rafauskiv Rafauskiv

La formula para saber si con 70 metros sería suficiente, no es dificil, pero ademas del rozamiento, deberíamos saber las dimensiones para calcular el poder ascensional (empuje segun p. Pascal) que iría frenando la capsula en mayor medida que el propio rozamiento.

Nemigo Nemigo

imposible sobrevivir a eso
En caída libre serían 200 km/h al tocar el agua pasarían a practicamente 0. Muerte instantánea. Como dice el chiste: no te mata la caída, te mata la frenada

guillermo guillermo

@Rafauskiv y @Nemigo: No parecéis legos en la materia… Saludos!

@Javier Font: Una respuesta chorrada a tu pregunta chorrada : Sí que tenían seguro… seguro que se estampaban 🙂 jajaja. Un fuerte abrazo Javier.

Cendrero (Adm. El Busto de Palas) Cendrero (Adm. El Busto de Palas)

Un artículo muy interesante Guillermo, a primera vista era una idea bastante buena y original, pero no se tuvieron en cuenta las limitaciones físicas. Y por supuesto, lo mejor es la idea de tirarlo desde la torre Eiffel… “el signo más representativo de Francia empieza a disparar y declara la guerra al mundo. Se cree que las brechas que ha abierto pronto partirán al planeta por la mitad” 😀 Saludos Guillermo, sigue con tus historias 😉

guillermo guillermo

@Cendrero: La Torre Eiffel representó para muchos el nacimiento de lo moderno y de la innovación, y ha sido fuente de inspiración de numerosas historias como esta.
Un saludo y gracias.

@Edgerik: … aunque experimentos como estos al final no fueran viables. Saludos.

Enrique Moreno Enrique Moreno

La torre Eiffel no fue regalo de nadie. Diseñada por a ver si lo adivina: Sí, el ingeniero francés Eiffel, fue construida por los franceses. Como le lea un francés va a maldecirle hasta la séptima generación…
Seguramente usted se confunde con la estatua de la libertad, que fue un regalo de Francia a EEUU. Yo que los norteamericanos no sé si deberían haberla aceptado. Seguramente su diseño no obedece a intenciones altruistas (no hay que fiarse de esa gente)…

Enrique Moreno Enrique Moreno

Pues sí que es un disparate. Suponiendo que la bala esté perfectamente diseñada para el recibir una flotabilidad que haga que frene en los 70 metros desde 200 km/h a 0 km/h, tenemos que los pasajeros sufrirían aceleraciones cercanas a ¡30g! aunque eso sí, durante “sólo” unos 0.2 segundos…
Sería un bonito (y sencillo) problema de cinemática para alumnos de secundaria.

Por cierto, con suerte los pasajeros sólo perderían el conocimiento aunque creo que alguno terminaría con algún disco intervertebral aplastado o graves lesiones de cuello…

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