El escabeche y los signos de puntuación (1802)

En 1802 el excéntrico Timothy Dexter escribió una autobiografía filosófica cuyo título podría ser traducido como En escabeche para los entendidos en el que escribía sobre sí mismo y se quejaba del clero y de su esposa y siendo lo más notable del mismo que estaba compuesto por una sola oración de 8847 palabras y 33864 letras sin ningún signo de puntuación en absoluto y que además tampoco tenía argumento ni hilazón temática pero que se hizo rápidamente popular y del que se publicaron ocho ediciones en total

Vamos, que el libro “A Pickle for the Knowing Ones” era algo así como 100 veces el párrafo anterior de 88 palabras, y que me ha costado lo suyo escribir sin ningún signo de puntuación.

Tras publicarse la primera edición la gente se quejaba de que era difícil de leer. Lógico.

El inefable Dexter se apiadó entonces de los potenciales lectores y, ya en la segunda edición del libro, incluyó una página adicional con 13 líneas de comas, puntos, signos de interrogación, de interjección y demás parafernalia ortográfica para que cada cual “escabechara” el libro a su gusto con ellos.

El libro, una vez “escabechado” por cada lector con los signos de puntuación que cada uno de ellos estimase oportuno, tendría múltiples y hasta infinitas lecturas y significados distintos.

Y es que existen múltiples y conocidos ejemplos en los que una misma frase puede tener significados muy distintos según la “escabechemos” (como sugería Timothy Dexter) con signos de puntuación de una u otra manera.

Por poner varios ejemplos entre los numerosos que todos conocemos:

Es muy distinto: “Solicito empleada, inútil presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él, la viola” que ”Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias” o “Ella toca el órgano y él la viola”

O también, según pongamos las comas en este texto, la conducta del César puede resultar muy, pero que muy extraña…

César entró, sobre la cabeza
llevaba el casco, en los pies
las sandalias, en la mano
la fiel espada…

César entró sobre la cabeza,
llevaba el casco en los pies,
las sandalias en la mano,
la fiel espada…

En fin, que al igual que las deliciosas berenjenas de Almagro, también deberíamos tener cuidado en “escabechar” correctamente las frases con sus signos de puntuación.

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Fuentes y más información:
Foto: “Lord” Timothy Dexter y su perro (1805) | Fuente | Dominio Público
Web Lord Timothy Dexter
El libro de los hechos insólitos” de Gregorio Doval. Alianza Editorial.

Nota:
La inspiración para este post me llegó hace tiempo leyendo el artículo “Yo la tengo” de nuestro amigo Javier Font del blog Cualquier tiempo dormido. En él, relata su convalecencia gripal, y lo hace magistralmente sin utilizar ningún punto (ni seguido ni aparte), hecho que él mismo justifica “por la croqueta que aún tengo en la cabeza” por el virus gripal, más que por estilo literario.
Pero lo cierto, amigo Javier, es que lo que tú haces, con croqueta y sin ella, está al alcance de muy pocos 🙂

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Artículo realizado por Guillermo



Por Guillermo
Publicado el ⌚ 22 enero, 2010
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