El cuadro que cambió la realidad por política… y amor

Por Irreductible, el 24 abril, 2009. Categoría(s): arte • curiosidades de la historia • pintura ✎ 2

A muchos de vosotros que visitáis la Aldea Irreductible, seguramente os resultó extraño que ayer, 23 de Abril, no hubiera ninguna entrada o artículo en el blog… Alguno incluso pensará que en un sitio en el que hablamos de cultura, el día del Libro no debería haber pasado desapercibido…

Sin embargo, consideré que en ese día dedicado a la Literatura y a los Libros, lo más razonable era mantenerse alejado de internet y del ordenador, ser coherente con la efeméride y dedicar el día a eso mismo…

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Hoy, ya estamos de vuelta y os traigo a la Aldea una pequeña anécdota histórica que tenía preparada desde mis mini-vacaciones en Paris… Allí visité el Louvre y también Versalles, y tuve la suerte de contemplar uno de mis cuadros favoritos: Le Sacre de Napoleon, La coronación de Napoleón y Josefina, de Jacques Louis David… Por partida doble.

El cuadro en cuestión es este, la mayoría de vosotros ya lo conocéis y si no, podéis leer una buena disección artística en el Blog de Juan Diego Caballero. Perdonad la calidad de las imágenes, pero en este artículo las fotografías son mías y aún le estoy pillando el truquillo a la cámara.

Nosotros, sin embargo, no nos vamos a detener en los pormenores artísticos del cuadro (el profesor Juan Diego lo hace mucho mejor) y nos vamos a ir a los detalles… esos deliciosos detalles de la Historia sobre los que basamos gran parte del contenido del Blog.

En septiembre de 1804 Napoleón fue al encuentro del pintor Jacques Louis David y le realizó un encargo de gran importancia: Dejar constancia de la gran coronación que se realizaría en diciembre de ese año… Pintar el momento en que Napoleón y su esposa Josefina, se convertían en emperadores de Francia.

El cuadro (expléndido e inmenso) está expuesto en el Louvre…

Sin embargo, antes de verlo en el Louvre, yo ya lo había visto y fotografiado antes… En mi visita a Versalles un par de días antes… Allí, en el Palacio de Luis XIV, se encuentra otra coronación de Napoleón y Josefina.

¿Dos cuadros idénticos por el mismo autor?… Bueno, podría decirse que sí… pero no.

En primer lugar hay que destacar que en Le Sacre de Napoleón, David no actua como un mero «fotógrafo» de la realidad… David fue en su tiempo una especie de «pintor oficial» de Napoleón y en sus cuadros siguió las órdenes que el emperador le daba…

Como ejemplo podemos decir que en el cuadro podemos ver, en la parte superior derecha, sentada en un gran sillón a la madre de Napoleón… Cosa bastante curiosa, ya que no asistió a la Ceremonia… Pero claro, Napoleón insistió en que se la incluyera en el cuadro… ¿Cómo no iba a asistir su propia madre a la Coronación como Emperador de su hijo?

También dió instrucciones de que realzara la figura de Josefina y la hicieran mas joven de lo que realmente era… Por aquella época, Josefina era una viuda de vida alegre, con algunos años más de los que aparenta en la obra de David…

El pintor, obediente, introdujo aquellas variaciones y Napoleón quedó encantado… tanto, que le encargó otro igual… Pensaría el corso que siempre es bueno tener uno de recambio.

Los dos cuadros de David están expuestos en el Louvre (el primero que pintó) y uno exactamente igual en Versalles (pintado con posterioridad). Pero… ¿Son idénticos?

Os recomiendo ahora, antes de seguir leyendo, que le echéis un vistazo a las dos fotografías que os he dejado arriba… La de El Louvre y la de Versalles…

¿Ya?…

Yo me enteré de esta historia gracias a la estupenda guía que nos enseñó el palacio de Versalles y he de confesar que si no me lo hubiera dicho, no habría notado la diferencia…

Jacques Louis David, asistió a aquella coronación (él mismo sale también en el cuadro) y conoció a las hermanas de Napoleón… el grupo de mujeres con vestidos blancos a la izquierda del cuadro.

David se enamoró perdidamente de una de ellas en aquella coronación y cuando tuvo que volver a realizar la pintura, quiso que su amor platónico destacara y sin decirle ni una palabra a nadie, cambió el color de su traje…

No la pintó de blanco, sino de rosa.

De esta forma, David cambió los verdaderos hechos históricos no sólo por política o por las indicaciones del emperador… también le fue infiel a la realidad por amor.



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Fuentes y más información:
– La historia la conocí gracias a la guía que me enseñó Versalles (no recuerdo su nombre, pero gracias guapetona)
– Las fotografías son mías y, como todo en la Aldea, las comparto bajo Licencia Creative Commons.

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