¡Qué tonto eres, hijo mío!… (Pero Einstein no)

Por Guillermo, el 22 abril, 2009. Categoría(s): curiosidades de la historia • einstein • guillermo ✎ 14

Cuentan que Carlos III, el monarca que al final terminaría siendo llamado “el mejor Alcalde de Madrid”, paseaba con su hijo, el futuro Carlos IV, que le decía:

“Padre, nosotros tenemos una importante ventaja sobre los demás hombres, y es que no nos pueden ser infieles nuestras mujeres”

El rey le preguntó la razón de tal afirmación, a lo que el entonces Príncipe de Asturias contestó:

“Señor, porque es muy difícil, por no decir imposible, que nuestras esposas encuentren a alguien con quien engañarnos y que sea superior a nosotros”

Carlos III se quedó mirándole y exclamó: “¡Qué tonto eres, hijo mío!”

Albert Eintein, de niño… ¿Tonto yo?, No papa… todo es relativo

No obstante, y afortunadamente para la humanidad, no todos los padres han estado acertados a la hora de calificar la tontuna de sus hijos.

Tenemos el ejemplo de Albert Einstein.

Cuentan los biógrafos que sus padres llegaron a temer muy seriamente que el pequeño Albert fuera más que medio lelo al ver que hablaba con mucha dificultad hasta los nueve años de edad.

Y no es que entonces mejorase el chaval, no. Parece ser que a esa edad le costaba mucho responder hasta las preguntas más sencillas.

En el colegio arrastró unas calificaciones muy bajas, excepto en matemáticas. Fracasó en su primer intento de ingreso en el Instituto Politécnico de Zúrich y, al acceder al mercado laboral, tuvo dificultades en encontrar y mantener empleos.

Pero el muy, pero que muy listo de Einstein atribuyó esa lentitud en su desarrollo y aprendizaje infantil, no a que fuera lerdo y de pocas luces, como llegaron a pensar sus padres, sino a que ya desde pequeño “se estaba preparando” para formular esa su famosa teoría.

Y no lo digo yo, es que el propio Albert escribió:

«Un adulto normal no se inquieta por los problemas que plantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay que saber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia.Yo, por el contrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sido mayor»

¿Sobrado? Tal vez un poco. Pero a un genio como él se le perdona todo.

Así pues, padres: pensároslo dos veces antes de llamar “tonto” a vuestros hijos (como hizo Carlos III), no sea que detrás de esa aparente bobaliconería se esconda otro genio como Einstein…

…Aunque en el caso de Carlos IV tampoco es que saliera con muchas luces.


Música del Post | James Yuill

Fuentes y más información:
Anécdotas, frases y curiosidades de la Historia” de Pancracio Celdrán Gomáriz. Editorial Alderabán, “El libro de los hechos insólitos” de Gregorio Doval. Alianza Editorial, Biografías y vidas y en los enlaces del propio texto.
Imágenes: Extraidas de Wikicommons | Licencia Creative Commons

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Artículo realizado por Guillermo