El chelín, el penique y la crisis de los medios

Por Irreductible, el 11 diciembre, 2012. Categoría(s): actualidad • articulo opinion ✎ 22

IMG_7902

Cuenta uno de los acertijos de “El libro de los enigmas de Sherlock Holmes” que cierto día el célebre detective se encontraba en un pequeño pueblo cercano a Essex llamado Dawes Health, cuando el inspector Lestrade le invitó a visitar a una de las atracciones de aquella comarca.

Se trataba del típico “tonto del pueblo” que se había hecho famoso porque al parecer si alguien le daba a escoger entre un penique y un chelín, el muy iluso elegía siempre el penique (una moneda que valía doce veces menos que un chelín).

Para comprobarlo, el policía de Scotland Yard llamó a aquel tonto y le ofreció las dos monedas para que eligiera la que quisiera… efectivamente, el aldeano miró las dos, y cogió con gran decisión la de menos valor, para posteriormente volver a su cabaña mirándola y haciendo curiosos gestos de alegría.

Sherlock que había observado toda la escena, miró maliciosamente a Lestrade y dijo: Querido Inspector, si hay un tonto aquí… no es ese hombre.

Efectivamente… Holmes comprendió al instante que aquel aldeano había encontrado una sencilla fuente de ingresos, modestos sí, pero constantes… Se había convertido en la atracción del pueblo y los peniques seguirían llenando sus bolsillos siempre que fingiera ser tonto y continuara eligiendo la moneda pequeña.

Si alguna vez se hubiese decantado por la moneda más grande es casi seguro que tendría que decir adiós a su chollo. Ese “tonto” representa uno de los más perfectos ideales del marketing: conoce al dedillo lo que quiere ver su público, se lo da y cobra su precio.

Nuestra actualidad está repleta de estos supuestos tontos de pueblo que se ganan bien la vida haciendo (o fingiendo que hacen) el ridículo y sorprendiendo con lo inesperado. Desde un punto de vista objetivo y racional ofrecen soluciones, productos e informaciones que suenan erróneas, absurdas o estúpidas pero que se han convertido en su principal fuente de ingresos gracias a todos aquellos que las siguen comprando.

Las portadas de La Razón que diariamente tuitea el ínclito Paco Marhuenda ante el escándalo mediático del personal, los reportajes pseudocientíficos de la sección La Contra en La Vanguardia ganando críticas por cada magufada que publica, el Universo paralelo a la realidad de Intereconomía que sonroja con cada declaración de alguno de sus tertulianos o el amarillismo científico de Jose Manuel Nieves capaz de superarse con cada titulárido que regala desde sus artículos en ABC, no son más que actualizaciones del rancio cuento del penique.

Han conseguido su fuente de ingresos y son fieles a ella. ¿Que no son razonables, que no se corresponden con los datos y la realidad objetiva, que son manipulaciones llevadas al absurdo?… ¿y qué?, ¿Crees que ellos no lo saben ya?, Lo saben… como el aldeano del cuento, son conscientes a la perfección que sus surrealismos van a tener el premio de un público tan sorprendido y agradecido que apenas se fijará en la manipulación. Ellos consiguen sus peniques a diario ante el alborozo de un tipo de lector que, como Lestrade, busca con avidez la atracción más que la información.

Llevamos demasiado tiempo soportando frases, tan manidas como falsas, de “crisis del periodismo” o “crisis de la televisión” cuando en realidad lo que tenemos es una “crisis del lector o crisis del espectador”. No existe la crisis del periodismo, en este cuento, los papeles repartidos nos han dejado el personaje de Lestrade.

Telecinco hace sus numeritos rosas para sus agradecidos Lestrades. Intereconomía ofrece el circo conservador que se adapta a las posiciones políticas que sus fieles Lestrades tienen. Iker Jiménez vende las pseudociencias que sus Lestrades esperan tal y como el Sport escribe para los aficionados culés y el Marca para los del Real Madrid… ¿No fue penalti? ¿La reforma laboral es una chapuza? ¿Aquellas luces en el cielo no eran naves nodrizas de Ganímedes?… Sí, dirán ellos, ya sabemos que un penique vale menos que un chelín, pero si lo hacemos bien no conseguimos dinero…

La supuesta crisis del periodismo se acabará cuando termine la crisis de quienes la sustentan, del mismo modo que al tonto del cuento de Sherlock Holmes se le acabará el timo de la estampita cuando dejen de visitarle y ofrecerle monedas. Esa falsa crisis del periodismo acabará cuando finalicemos nuestra crisis como público. Sin lectores y espectadores capaces de ser críticos y objetivos no habrá medios de calidad.

¿Alguien espera que Telecinco, por poner un ejemplo evidente, cambie su programación y se convierta en el paradigma del rigor y la calidad televisiva de la noche a la mañana?… Espero que nadie porque mientras le sea rentable, mientras le sigan visitando, el aldeano jamás cambiará y cogerá el chelín… seguirá eligiendo el penique ante el asombro del Lestrade de turno.

La crisis está en el público antes que en los medios. Recuerda que lo que Lestrade buscaba en aquel pequeño pueblo era asistir al número del tonto perdiendo dinero… y efectivamente lo vio, aunque el tonto no era quién él pensaba.



22 Comentarios

  1. Yo creo que el caso más paradigmático de eso se dio cuando en el programa «Al Ataque», cárdenas dio a conocer ante todo el país a personajes como Carlos Jesús o el Telépata Laureano, gente que hasta entonces no podía vivir del cuento, pero que pasaron unos años dorados gracias al escarnio al que se les sometía.

  2. Escribes poco para mi gusto, pero vale la pena esperar.

    Sherlock Holmes hay muy pocos, pero por desgracia, los Lestrades son mayoría.

  3. En el colegio de mi hija hay una profesora que cada lunes cuenta un cuento. Desde que escuché el primero, no me pierdo uno. Normalmente son cuentos que tienen una moraleja. La razón por la que elige esta forma de enseñar, mediante cuentos, es que el cuento graba, de forma indeleble en la memoria del niño lo que se quiere enseñar. Tus historias se parecen mucho a las historias de esta profesora. Seguramente los niños conocerían mejor la Historia si contaran con profesores que se la contaran como la cuentas tú.

    Por otro lado, yo me he hartado de decir a quien me ha querido escuchar que en España no existe periodismo sino panfletos y que en la televisión (con contadísimas excepciones) lo mejor son los anuncios (porque esos, por lo menos, ya sabes que son imparciales).

  4. ¿Muerto el perro se acabó la rabia? Es un suponer. De tu argumentación hay una parte en la que estamos de acuerdo: la comunicación política es un circo, donde todo el mundo conoce su papel y lo interpreta para que el espectáculo continúe.

    Sin embargo, no se puede hacer a la audiencia única responsable de lo que se emite en televisión o se publica en prensa. Hay alguien que decide emitir o publicar contenidos, y otras personas deciden consumirlo. En ese proceso no decide exclusivamente la audiencia. Así que como mínimo hablamos de co-responsabilidad. Pero es que, además, esa responsabilidad es asimétrica: hay quienes tienen motivación (económica), medios (prensa, televisión), y toman la decisión de emitir/publicar unos contenidos y no otros. Son conscientes de lo que gusta y lo que no gusta, quién es su público, cómo empaquetar los contenidos para maximizar su impacto y obtener mayores beneficios. La audiencia, luego, consume, o no. Y dudo que buena parte sea consciente de todo ese proceso de creación de contenidos dirigidos. ¿Cómo puede ser, entonces, la única culpable de la situación?

    Por otra parte, en cuestión de consumo de contenidos, todos caemos en la trampa del sesgo de confirmación. Incluso a personas que considero muy inteligentes, y promotores del pensamiento crítico, leen determinados medios y no otros, porque son los que se adaptan mejor a su ideología política.

    Es más, hay encuestas que demuestran que estamos una época en la que el prestigio de los medios de comunicación vive sus horas más bajas. Internet, las redes sociales, hacen más fácil escuchar otras voces, otras opiniones. Los sesgos de los medios de comunicación son más evidentes que nunca. Quizás es porque vamos por buen camino y la audencia se ha vuelto (nos hemos vuelto) más exigentes.

    La crisis de los medios de comunicación existe. La publicidad y la audencia se han dispersado. Han cambiado las reglas y toca adaptarse. Y en esa adaptación, no hay tiempo para dedicárselo a hacer reportajes, se elimina el 50% de la plantilla, se contrata a becarios… En ese contexto, es difícil mantener la calidad, incluso sin venderse a lo zafio.

  5. Tienes toda la razón. Hay muchos tontos pero no son los que viven de la tontería si no los que la jalean. Ya no sólo hay que saber idiomas para intentar conseguir un trabajo si no para intentar saber lo que pasa en España leyéndolo en periódicos extranjeros. Y te has olvidado de programas televisivos dedicados a la adivinación con personajes tan afamados como Silvia Raposo o Sandro Rey pero eso merecería otro artículo y la intervención de la justicia.
    Salu2

  6. Es falso que La Contra haga reportajes pseudocientíficos. La Contra hace entrevistas, a veces a magufos, no te lo discuto, pero también a científicos y a todo tipo de personajes: políticos, empresarios, músicos, etc…

  7. Buen artículo. Sobre lo que dices de que el problema es que el público no se da cuenta de que los medios de comunicación venden mierda empaquetada en un bonito papel de regalo es cierto. Por eso cada vez menos gente compra y lee los periódicos, digamos, de referencia, los de toda la vida. El tonto, el público, está empezando a darse cuenta de que les venden mierda y empiezan a desertar de esos medios.

  8. ¿Y si quien promulga la tontería, no la finge sino que se la cree? Tienes demasiada fe en la humanidad. Recuerda que en el fondo somos unos simples mamíferos conscientes.

  9. Magnífico artículo. Hemos abdicado de nuestra responsabilidad como usuarios. Cuidamos nuestro corazón ingiriendo poco colesterol o infinidad de productos-milagro, cultivamos nuestros músculos haciendo absurdos deportes… pero tenemos completamente descuidado nuestro principal órgano, el que nos hace ser lo que somos, el cerebro. Y así nos va,

  10. Está usted penalizando a Nieves por salir en el programa de Íker Jiménez. En efecto este último es un pájaro de cuidado, pero usted demuestra no haber leído a Nieves ni haberle visto en televisión refiriéndose a él en estos términos.

    De acuerdo en todo lo demás.

  11. No estoy «penalizando» a Nieves por sus apariciones en el programa de Iker Jiménez… es más, si lee el artículo verá que lo pone… Lea, lea: Critico a Nieves su amarillismo en sus columnas en ABC.

    El que demuestra no haber leído a Nieves es usted, personalmente yo, y muchos otros, llevamos leyéndo y criticando sus artículos ya varios años… porque Nieves se ha hecho ya famoso por sus titulares chillones, sensacionalismo barato y desprecio por el rigor para vender una información amarilla más propia de Telecinco que de una sección de ciencia…

    ¿O no recuerda como encontró la guarida del Kraken?
    http://www.abc.es/20111010/ciencia/abci-kraken-201110102118.html

    Joder, pero si hace unos días, Nieves gritaba desde ABC que el Curiosity había encontrado vida en Marte…
    https://naukas.com/2012/11/22/titularidos-curisity-podria-haber-encontrado-vida-en-marte-y-yo-podria-ser-monje-cartujo/

    Por favor, creo que el que demuestra no haber leído a Nieves en su vida es usted… no conoce sus célebres columnas en ABC

  12. Muy buen artículo, sí señor, aunque no sé si estoy del todo de acuerdo. Mientras haya tontos habrá quien les ordeñe, esto es inevitable, pero también hay una parte de lo contrario, esos mismos medios basura sostenidos por esas personas a su vez generan tontería, por ejemplo en los niños que ven los programas de Iker Jiménez o leen el periódico de Pedro J.
    Pero la verdad es que está muy bien lo que dice, muy bueno el ejemplo del penique y el recuerdo de nuestra responsabilidad en las cosas, nuestra responsabilidad en la existencia de programas como los de Tele 5 y demás. Un aplauso.

  13. Me parece un argumentación típica pero incorrecta por desconocimiento. Parte del hecho de que el ser humano es un animal racional, cuando no lo es. El ser humano no tiene en su naturaleza ser crítico y objetivo. Incluso los científicos se dejan llevar por sus anhelos y publican resultados erróneos 2 de cada 3 veces para estar de acuerdo consigo mismos. Nuestros cerebros, simplemente, no están hechos para ser objetivos, están hechos para satisfacer las demandas ambientales o del propio organismo sin hacerse preguntas. Sólo algunos encuentran placer, porque son educados así o por casualidades de la vida, en ser críticos y objetivos. Y son muy pocos. El resto, la mayoría, mira a corto plazo para obtener sus recompensas diarias. Si se quiere cambiar el periodismo la única manera es ofrecer productos críticos, objetivos y que enganchen -que ofrezcan disfrute-. Para que, poco a poco, la gente que mira a corto plazo los encuentre placenteros y los demande. Esperar que la gente se comporte de otra manera sería comportarse como un iluso. Y, aunque se disfrute haciéndolo -el cerebro es traicionero-, no va a cambiar nada.

  14. Vale, pero con la salvedad que hace rvr, con el que estoy de acuerdo: no se debería cargar toda la responsabilidad en el lector/espectador/oyente. Una de las medidas que contribuirían, seguro, a acabar (o disminuir) tanta aberración sería la de promulgar una legislación que garantizase un mínimo de calidad en los contenidos. Igual que no te pueden vender una lavadora que no lava. Que se ponga coto al beneficio económico sin tasa, hay que proteger el producto, el informativo también.

Deja un comentario

Por Irreductible, publicado el 11 diciembre, 2012
Categoría(s): actualidad • articulo opinion