Matar el gusanillo… ¿o no?

La expresión “matar el gusanillo” corresponde a una antigua creencia popular, generalizada y vigente hasta el siglo XIX, sobre la existencia de gusanos en el cuerpo humano.

Aunque, como también veremos, y hace no tanto tiempo, ha habido otros que han propuesto “novedosos” tratamientos para adelgazar consistentes en la ingestión de estos bichos vivos, en concreto la Tenia, también conocida como “solitaria”.

Así, según una leyenda asiria del siglo VII a. C., el dolor de muelas lo causaba un gusano que bebía la sangre del diente y se alimentaba con sus raíces.

También en la época medieval los dentistas enseñaban que las caries eran causadas por “gusanos de los dientes”, que los perforaban de dentro hacia fuera.

En el siglo XVI, Juan Baptiste Bruyére Champier, médico de Francisco I de Francia, habla en su libro “De recibaria” de la conveniencia de comer tostadas de pan con mantequilla y ajo “con el fin de matar los gusanillos que existen en las entrañas”.

Teorías similares tuvieron vigencia hasta el siglo XIX.

Así pues, la expresión “matar el gusanillo” significa en castellano castizo beber aguardiente en ayunas, precisamente para así acabar con ese bicho, aunque en la actualidad significa satisfacer momentáneamente el hambre, la curiosidad o un deseo.

Pero si durante siglos los médicos han tratado de combatir contra el vil gusano que supuestamente habitaba en nuestras entrañas, también ha existido gente para todo…

Atención a este anuncio publicitario de principios del siglo XX que he encontrado mientras buscaba información para este artículo:

Se trata de un tratamiento para adelgazar, sin dietas ni ejercicio, simplemente… ingiriendo tenias vivas, eso sí, previamente “desinfectadas” (¿?) y “fáciles de tragar”.

“¡Coma, coma, coma y esté siempre delgado! ¿Cómo?, con tenias desinfectadas”

Supongo que se trataba de una broma de entonces… ¿o tal vez no?

Fuentes y más información:

Revista Historia y Vida nº158, mayo 1981, RAE, dontdatethatdude, tinet.cat, y demás enlaces del texto.



Por Guillermo
Publicado el ⌚ 24 septiembre, 2010
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