Las variaciones Goldberg por Glenn Gould

Por Irreductible, el 16 febrero, 2010. Categoría(s): articulo opinion • historia • musica clasica ✎ 21

16 FEB 2010 LA SILLA DE GOULD

1943… En el año en el que los cañones retumbaban el mundo con la mayor y más feroz guerra que los años han visto, curiosamente y en esas difíciles fechas, veía la luz uno de los libros más optimistas que uno puede leer… El Principito.

En sus páginas, su autor dejaba algunas de las más bellas frases de la Literatura en boca de un inocente crío preguntón, tan sólo unos pocos meses antes de desaparecer a bordo de su Lightning P38 en julio del 44.

“Lo bello del desierto es que en algún lugar esconde un pozo.”

Antoine de Saint-Exupery

Mientras, por aquelos turbulentos años, un joven bien peinado y formalote, ingresaba en el Conservatorio, junto a decenas de chavales como él para aprender a tocar el piano… Su nombre era Glenn Gould.

Glenn Gould al piano | Fuente

Con los años tanto su peinado como su personalidad se fueron tornando más rebeldes y aquel pequeño pianista se convirtió en uno de las más grandes, quizá el mejor, pianista de todos los tiempos.

Ya os comenté hace unos meses la historia de cómo la Aldea Irreductible en un principio se iba a llamar “La Silla de Gould“, así que me ahorraré la anécdota y volveré a la frase de Saint-Exupery…

Ayer saltaba la noticia de que Veoh, el gran portal de videos entraba en bancarrota, y hace ya algun tiempo también hablábamos del cierre de Stage6 y el documental “La oscura era digital“… Hasta en Microsiervos metían algo de miedo en el cuerpo hablando de burbujas que caen, Google incluido… Hoy en día, realmente no sabemos cuánto tiempo van a estar disponibles algunos contenidos en la red…

Por eso hoy me voy a dar un capricho con la tranquilidad que se merece, pero con la urgencia de quien sabe que no siempre va a estar disponible esta joya de la música.

Gould al piano | Fuente

Cuando estaba en la cumbre de todo, como precursor de lo que en su día hiciera Bobby Fischer, otro genio en un tablero en blanco y negro, Glenn Gould desapareció… Su huída fue distinta, pero desapareció… Gould dejó los escenarios, dejó al público.

En su lugar se dedicó exclusivamente a realizar grabaciones en estudio, a perfeccionar el sonido con las más modernas técnicas que iban saliendo en cada momento y aplicándose al máximo en cada grabación.

Nunca repetía una grabación… tan sólo lo hizo en una ocasión:
Las variaciones Goldberg de Johan Sebastian Bach.

La primera grabación de las Goldberg la realizó en 1955, con tan sólo 23 años… y la segunda, en 1981, cuando ya contaba con casi 50 años de edad.

Dos interpretaciones diferentes, con el saber y la experiencia atesorados durante 25 años de carrera frente a las teclas de un piano…

Y aquí está la grabación de 1981… como encontrar el pozo del Principito en el árido desierto de Google Videos… De repente, una de las joyas más increíbles y delicadas de la Historia de la música, on line, completa, sin cortes y al alcance de un click…

Permitidme por un día, que imagine cómo hubiera sido el blog de haber elegido el otro camino… el camino de Gould y aunque 45 minutos parezcan una inmensidad, os recomiendo que busquéis tiempo y las disfrutéis… porque, ya véis que nunca se sabe cuánto van a durar, tal y como están las cosas digitales…