¿Cómo distinguir los síntomas de la brujería?

“El derramamiento de sangre repugna a la Iglesia, pero… el suplicio corporal, aplicado severamente por el poder civil, es un buen remedio para corregir los errores espirituales” San León I el Magno, Primero de los Papas apodados “Grandes de la Iglesia”

En principio, la Inquisición tuvo su origen en Francia sobre el año 1184 para combatir la herejía de los cátaros o albigenses. Este Tribunal fue extendiendo sus competencias a otros aspectos “herejes” de la vida medieval, hasta convertirse en una de las Instituciones más poderosas de la Historia y sin duda, la más temida.

Sin embargo, había diferentes tribunales en diferentes paises y territorios, cada uno de ellos también tenía sus particulares maneras de afirmar lo que era herejía y lo que no.

Para unificar criterios, en 1258 una bula del Papa Alejandro IV establecía cuáles eran los síntomas médicos en los que habían de basarse los jueces de la Inquisición para establecer el crimen de brujería, más allá de toda duda…

Atentos y con tranquilidad, porque el documento es realmente acojonante:

ES BRUJERIA SI…

1º.- Si la enfermedad es tal que los médicos no la pueden descubrir ni conocer.

2º.- Si aumenta en vez de disminuir a pesar de haberse procurado todos los remedios posibles.

3º.- Si desde el comienzo presenta grandes síntomas y dolores contra lo acostumbrado de las otras enfermedades que crecen poco a poco.

4º.- Si es inconstante y variable en sus días, su horas, sus períodos y además que tenga en efecto muchas cosas diferentes de las naturales, aunque en apariencia se muestre semejante.

5º.- Si el paciente no puede decir en qué parte del cuerpo siente dolor, aunque esté muy enfermo.

6º.- Si lanza suspiros tristes y desgarradores sin ninguna causa legítima.

7º.- Si pierde el apetito y vomita lo que ha tomado de carne; si tiene el estómago como encogido y apretado y que le parezca tener dentro algo pesado, o bien si siente en él algún trozo que sube hacia el esófago y luego vuelve a su lugar primitivo, y que no pueda tragar, cuando está en la parte superior, así como si por sí mismo desciende súbitamente.

8º.- Si siente calores punzantes y otros pinchazos agudos en la región del corazón, de tal forma que prefiera que se le parta en pedazos.

9º.- Si se le ven las arterias latir y temblar alrededor del cuello.

10º.- Si está atormentado por algún cólico o dolor vehemente de los riñones, o si tiene acerbas punzadas en el ventrículo; o también si siente un viento frío o caliente exagerado recorrerle el vientre u otra parte del cuerpo.

11º.- Si se vuelve impotente para el oficio de Venus.

12º.- Si tiene algún sudor ligero, incluso durante la noche, cuando el aire es bastante frío.

13º.- Si tiene los miembros y partes del cuerpo como ligados.

14º.- Si llegan a faltarle fuerzas por todo el cuerpo, con suma languidez. Si siente la cabeza pesada y se complace en decir simplezas como les sucede a los melancólicos.

Si está afligido por varias clases de fiebres que no llegan a explicarse los médicos. Si tiene movimientos compulsivos que le hagan parecerse a los atacados por el mal caduco. Si sus miembros se ponen rígidos por forma de convulsión y espasmo. Si todas las partes de la cabeza se le hinchan, o si está con tal lasitud que no se puede casi mover. Si se pone de color amarillo y ceniciento por el cuerpo, pero principalmente por la cara. Si tiene los párpados tan apretados que pueda apenas abrir los ojos, y sin embargo que tenga los ojos muy claros y transparentes. Si tiene los ojos extraviados. Si le parece ver algún fantasma o nube.

15º.- Si no puede mirar al sacerdote fijamente o que le cueste trabajo y dificultad mirarle. Si el blanco de los ojos cambia diversamente.

16º.- Si se trastorna, se asusta o recibe algún cambio notable cuando el que es sospechoso de haberle pasado el mal entra en el lugar donde está.

17º.- Finalmente, si cuando para la cura del mal el sacerdote habrá aplicado algunos ungüentos sagrados en los ojos, en los oídos, en la frente u otras partes del cuerpo, estas partes llegan a transpirar o presentar algún otro cambio.

Toma castaña!!… Y con estos antecedentes, ¿aún pretende la Iglesia que se le haga caso en materia de Ciencia, Sanidad, Sexualidad o Educación? … Yo no digo más, pero me alegro de que la Iglesia vaya cada vez a menos… Me reconforta pensar que hoy por hoy, el Cristiano más famoso del mundo ya no es el Papa.



Por Irreductible
Publicado el ⌚ 5 diciembre, 2008
Categoría(s): ✓ articulo opinion • edad media • religion • soy ateo pero no muerdo