El verdadero final de los Piratas del Caribe

Por Irreductible, el 17 septiembre, 2008. Categoría(s): curiosidades de la historia ✎ 6

EL VERDADERO FINAL DE LOS PIRATAS DEL CARIBE

Esta mañana nos vamos a trasladar al siglo XVII. España e Inglaterra se encuentran en guerra y en 1655, los ingleses consiguen hacerse con la isla de Jamaica, una posición estratégica realmente importante para controlar el tráfico de mercancías y tesoros que provenían de Mexico y Perú.

En esa época, frente a la actual bahía de Kingston, se alzaba una isla arenosa, en la que los españoles solíamos carenar los galeones. Al ser conquistada por los ingleses, cambió de finalidad y se fortificó hasta crear un inexpugnable puerto para más de 500 navios.

Aquella isla se llamaba Port Royale y terminó convirtiéndose en un puerto de Piratas, donde cualquier barco quedaba autorizado a efectuar operaciones de guerra a cambio de pagar veinte libras esterlinas y llevar allí el botín capturado, del cual la corona cobraba la quinceava parte.

La riqueza de aquella isla se multiplicó rápidamente, mientras se iban saqueando más y más galeones españoles.

Los habitantes, en su mayoría piratas, se divertían y el Ron corría cada noche… Ya os imagináis

Las casas se amueblaban lujosamente y en sus calles pronto hubo más tabernas y prostíbulos que en todo Paris.

Segun el relato de Edmund Heath, testigo y superviviente del final de Port Royale:

Aquella mañana del 7 de Junio de 1692, todo estaba en calma, ni siquiera hacía viento que ondeara las velas de los navios fondeados y nada hacía presagiar la catástrofe que se avecinaba.

A las 11:43 de la mañana, la tierra se conmocionó y lo primero que se vió fue cómo el campanario de la Iglesia de San Pablo, donde el famoso Robert Morgan había sido enterrado hacía tan sólo 4 años, caía en pedazos, para poco después hundirse en el océano.

La Tierra se abrió y se tragó la gente y las lujosas casas, ante la mirada incrédula de Edmund Heath:

«I never in my life before saw such a day of terror, the Earth opened and swallowed up many People before my face»

Las calles, la mansión del Gobernador, los almacenes, se resquebrajaron y se hundieron entre las aguas.
En menos de 10 minutos miles de personas murieron, engullidas literalmente por el océano.

El terremoto paró, pero el movimiento de tierra dió paso a olas gigantescas que terminaron por asolar la isla de Port Royale. Los Tsunamis siguientes arrancaron de sus anclas a los navios allí fondeados, muchos cargados de oro y plata españoles, hundiéndolos, aplastándolos unos contra otros o lanzándolos mar adentro.

Las voces desde España no tardaron en llegar en forma de «castigo divino», atribuyéndo a Dios aquel terremoto para castigar el pozo de perversión en que se había convertido la isla.

Hoy en día, sabemos algo más y ya conocemos las causas reales: la base de la isla eran arena y sedimentos apilados en las laderas de un peñasco de piedra caliza en forma de V. El terremoto sacudió estos cimientos, y el noventa por ciento de la ciudad se hundió a una profundidad de entre seis y quince metros bajo el mar.

 

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6 Comentarios

  1. Les está bien por robarnos. xDD

    Irreductible, es que Dios es muy sabio y controla los terremotos a las 1000 maravillas. La pregunta que me queda en mente es si se quedaría Él con todo el oro de los navíos. xDD

  2. mmm…
    Me encantaría haber cogido el oro, pero supongo que tampoco habría durado mucho.

    SALU2. UN BLOG GENIAL ES ESTE, ME ENCANTA,

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Por Irreductible, publicado el 17 septiembre, 2008
Categoría(s): curiosidades de la historia