La pantomima del modelo sostenible

Bevatrón | acelerador de partículas (sincrotrón) del Berkeley Lab.Comenzó a operar en 1954 y un año después consiguió descubrir el antiprotón

Durante los tensos años de la guerra fría, Melvin Price, a la sazón presidente del subcomité del congreso de Estados Unidos para la investigación y el desarrollo por aquella época, tuvo la inusitada oportunidad de visitar el Laboratorio de Física de Partículas situado en Dubna, una localidad cercana a Moscú y reunirse con científicos rusos.

En aquel encuentro, uno de de los físicos rusos se le acercó y le preguntó cómo conseguían los científicos americanos los fondos necesarios para poder continuar con sus investigaciones. Price, teniendo en cuenta las múltiples reservas que a buen seguro existían en aquella época al borde de la guerra, le hizo un resumen del largo y tedioso camino burocrático que se debía seguir a la hora de conseguir el dinero indispensable para la ciencia, y en particular para conseguir el presupuesto necesario que requería la construcción de los primeros aceleradores de partículas.

El científico ruso, la historia no ha querido recordar su nombre, movió su cabeza de un lado para otro en señal de negación y le respondió: “Eso no es cierto… no es así cómo lo consiguen. Ustedes obtienen el dinero diciendo que nosotros los rusos tenemos un sincrotrón de 10.000 millones de electrón-voltios y que América necesita uno de 20.000 millones de electrón-voltios”.

Melvin Price sonrió y asintió con la cabeza. Sí, algo de eso hay, ¿así lo consiguen también en Rusia?

El físico ruso miró al americano y contestó: Es la única manera.

Construcción del Cosmotrón | Brookhaven National Laboratory (1948)

Han pasado más de 50 años desde aquellos convulsos años, y las cosas siguen igual. Las peligrosas tensiones entre los dos bloques han desaparecido y, el interés de los políticos por la ciencia sigue siendo el mismo: un instrumento para sus particulares objetivos. En la guerra fría la ciencia era el instrumento con el que adelantar al oponente, el tonto útil que les servía para dominar el espacio, para posicionarse como potencia nuclear o para clavar su bandera en la Luna antes que el contrincante.

Ni en aquellos días, ni en los nuestros, había un verdadero interés científico por parte de los políticos. Seamos sinceros, no estaban interesados en descubrir y conocer los ladrillos básicos de la materia mediante la física de partículas, y pasaban tres pueblos de lo que se pudiera descubrir en el espacio salvo que les sirviera para adelantarse a los rusos.

En el escenario de la política, la ciencia tan solo es un títere con el que conseguir otras metas, una pantomima efectista y publicitaria en su discurso de cara al público. Les hace quedar modernos.

El político no está interesado en el comportamiento de la luz salvo que el Arquímedes de turno le pueda construir un espejo ustorio con el que ganar alguna batalla. Al político le interesa el poder, no el saber… y no le digas que saber es poder, que no lo entiende.

Por eso rara vez verás científicos en la política, y viceversa, una vergonzosa, abrumadora e inmensa mayoría políticos que nos representan, nos dirigen y nos administran muestran incautos (e incluso en alguna ocasión, orgullosos) una aterradora carencia del más elemental conocimiento de ciencia. Escalofríos me entran al recordar la entrevista a pie de Congreso que hicieron en el programa televisivo Caiga quien Caiga en la que preguntaban a los diputados si sabían qué era el CO2

No, el político no está interesado en la ciencia. Y mentirá, mentirá y volverá a mentir, usando palabras como innovación, desarrollo, modelo sostenible, avance tecnológico, conocimiento científico… palabras vacías sin un apoyo real.

Cuando Alexander von Humboldt, otro de los grandes naturalistas que visitó Canarias en sus viajes de descubrimientos, se reunió en Aranjuez con Carlos IV en el Real Palacio de Aranjuez para pedirle su ayuda en la empresa científica que tenía planeada, la primera pregunta que el monarca español le hizo fue “Y esto ¿cuánto me va a costar?”… afortunadamente, el alemán poseía un extenso patrimonio fruto de una herencia con el cual hizo frente a sus propios viajes, porque si hubiera dependido del dinero procedente del poder político estaríamos hablando de una historia bien distinta.

El Telescopio Espacial James Webb en peligro por los recortes en presupuesto en la NASA

Hagamos recuento… ¿cuántas veces han oído en los últimos años palabras como éstas, mientras se recortaba el presupuesto de la ciencia? ¿Cuántas veces han hablado de superar el modelo del ladrillo y buscar un nuevo modelo basado en I+D+i, mientras que con la otra mano dejaban con el culo al aire a los investigadores y científicos? La coherencia tampoco es uno de los puntos fuertes de nuestros electos representantes.

Se suele decir que las carreras de ciencias en España tienen tres posibles salidas: por tierra, por mar o por aire… nuestros científicos siguen huyendo hoy de las mismas penurias de las que ya se quejaba Ramón y Cajal.

Fuga de cerebros dicen algunos, seguro que no verán nunca una fuga de políticos.

Pero ahí fuera la ciencia se maneja de igual manera. Como en el encuentro de los dos físicos en la guerra fría, no importa el bloque en el que estés, algunas cosas no cambian. Vivimos en un mundo donde posiblemente se cancele uno de los proyectos más ilusionantes del siglo XXI, el Telescopio Espacial James Webb, la que puede ser nuestra mirada más profunda y reveladora al Universo desde el Hubble, porque su presupuesto de 8.700 millones de dólares es muy elevado, mientras tanto se preparan las Olimpiadas de Londres que costarán algo más de 20.000 millones, y raro es el alcalde que no se infla de orgullo presentando una y otra vez su candidatura a tan magno evento.

Se acercan las elecciones y por la boca de todos los políticos volverán a brotar las palabras mágicas… innovación, modelo sostenible, desarrollo, investigación, ciencia… volverán a asegurar que hay que dejar atrás el modelo basado en el ladrillo, ahora hay que buscar modelos basados en el avance y la tecnología… mentiras, todo mentiras en la pantomima de la política, el teatrillo de las marionetas dónde el muñecote de la ciencia, en los últimos episodios, se mueve con una mano, mientras que en la otra se oculta una tijera lista para el recorte en los presupuestos…

Éste artículo corresponde a la sección “Desde la cubierta del Beagle“, mi colaboración semanal con el periódico Diario de Avisos y su sección de ciencia Principia.

14 Comentarios

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JL

Cuando leo en una misma frase la palabra “ciencia” y la palabra “político” no puedo evitar acordarme cierto alcalde y su famoso discurso de inauguración de la Avenida de la Astronomía en Sevilla:

http://www.youtube.com/watch?v=2tQzraSSFxo

Hay muchos más ejemplos bochornosos… pero este es especialmente divertido…

AnonymousAnonymous

Brillante aunque desolador artículo. Son verdades como arietes.

Me encanta la anécdota de la guerra fría. Y con tu permiso, esa ironía de la fuga de políticos lo voy a incorporar a mi acervo personal, es buenísima.

eternaduda

No sabría expresarlo mejor. Esto me ha recordado el gráfico de presupuestos que salió cuando se canceló el SETI, el dinero para gastos militares era inconcebible…
Por cierto, aterrador el vídeo del alcalde, no puedo añadir nada.

IsmaelIsmael

Los políticos no suelen arriesgarse con decisiones sobre temas que no entienden. El problema es que en materia científica la media es bastante pobre. Enhorabuena por el artículos. Refleja fielmente la realidad, que tiene su último capítulo en el recorte que se va a aplicar en la educación pública. En Madrid, por ejemplo, se suprimen profesores, pero se mantienen las exenciones fiscales a quienes llevan a sus hijos a los colegios privados. ¿Es eso sostenible?

AnonymousAnonymous

No es por ser un aguafiestas, pero podemos vivir sin el James Webb, que no dudo que sea un proyecto científico de primer nivel, y de los muchos cantamañanas que con la sacrosanta ciencia viven de ella escribiendo y desarrollando chorradas como el cambio de sexo de la mariquita Pérez o la proteína 3434333X-4j.
No idealicemos tanto a la ciencia que sigue siendo cosas de unos pocos, sobretodo de esos que se han apuntado a vivir del cuento en muchas universidad españolas.
Lo de las olimpiadas y demás será cuestión de oferta y demanda (también implica la transformación de una ciudad). No creo que haya un acontecimiento científico que despierte tanta atención mundial como una final de la Copa del Mundo.
Ahh y la cosa anda muy jodida por el extranjero tb. Os recomendaría que no sigan corrompiendo la mente de los más jóvenes con tonterías sobre el valor de la ciencia, en cambio me parece bien que habléis de sus precariedades para que haya menos incautos que se metan en una facultad y se pegue 5 años de licenciatura y otros de doctorado para nada. Mejor amigos aprendan algo útil como arreglar tuberías que los inútiles de la Universidad sólo forman a más inútiles deseosos de ocupar sus puestos para seguir con la cadena. Así que tira de la cadena amigo, y deja que esa mier… se vaya por el desagüe.

JesúsJesús

La humanidad no puede avanzar sin ciencia ni tecnología. De no ser por la arquitectura, que es física aplicada, seguiríamos viviendo en cuevas. De no ser por la medicina, la esperanza de vida media sería de 35 años, y no de 80. ¿Quieres quitar la ciencia de la sociedad? Entonces destruirás la sociedad. El progreso sin ciencia es como ir por un bosque sin mapa de éste y sus alrededores: Te pierdes y no puedes avanzar.

La ciencia es la lámpara que te ilumina, el ordenador que usas, las medicinas que tomas (a menos que sean pastillitas de azucar homeopáticas), la ropa que vistes. Todo eso es fruto del progreso científico y técnico.

Sm4o

Me alegra saber que esta entrada no se queda en entrada y forma parte de un artículo de periódico, ya va siendo hora de que la gente reaccione y empiece a cuestionarse por qué sigue viva a los 80 años o por qué puede hablar con su amiga del otro lado del mundo en menos de una décima de segundo. Sí, la respuesta es “42”… perdón, “Ciencia”.

Marfil

Muchas gracias por el artículo. Estoy interesado en la fuente de la anécdota de Melvin Price con los científicos soviéticos, por favor podrías compartirla?

La había escuchado ya en alguna ocasión, pero fallo en encontrar la fuente original.

Irreductible

@Malvin Desde hace años voy recopilando algunas anécdotas que me llaman la atención. Esta la leí en una de los artículos de Asimov en Fantasy and Science Fiction

Syngamus

Bien dicho.
Anónimo de la proteína 3434333X-4j: tu excusa es tan clásica …
Hay cuentistas en todos los ámbitos de la vida, pero seguro que te tomas un antihistamínico para la alergia, o compras alimentos que se conservan viables durante semanas, o cruzas un puente que soporta miles de toneladas … y te creerás que todo ese conocimiento ha salido de la chistera. Qué pena…

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