Mil dólares para quien haga reír a la “triste Susana”

Por Guillermo, el 7 septiembre, 2009. Categoría(s): curiosidades de la historia • guillermo ✎ 17


¿Qué se puede esperar de alguien cuyo principal lema era “En este mundo, cada minuto nace un tonto”?

Un tonto a quien “engañar” con atracciones circenses fingidas, pero que, a mediados del s.XIX, sorprendieron a muchos por lo extraño y exótico que resultaban, y supusieron una buena fuente de ingresos para su creador.

Y es que Phineas Taylor Barnum (1810-1891), fundador del circo Barnum “el mayor espectáculo en la tierra”, si no encontraba algún número lo suficientemente impresionante para su circo se lo inventaba sin ningún pudor.

No voy a hablar hoy de su curiosa y azarosa vida (tal vez sea objeto de otro artículo), pero sí de algunas de esas atracciones fingidas, falsas y engañosas que solía presentar en su circo.

“Pasen y vean al Devorador de Pollos” (que tan sólo era un hombre sentado en una silla comiendo pollo frito)

“Las grandes Cataratas del Niágara con agua real” (lo que sus visitantes encontraban era sólo una maqueta en miniatura de 18 pulgadas, a través de la cual caía un chorrito de agua reciclada)

La Sirena de Feejee” (que al final resultó ser la parte superior de un mono cosido a la cola disecada de un pez)

“La sirena de Feejee”

Si se descubría uno de los engaños, Barnum rápidamente buscaba una explicación si cabe más ingeniosa todavía… Fue, por ejemplo, el caso de la atracción llamada “La nodriza de George Washington”.

En 1835 Barnum anunciaba a bombo y platillo que exhibiría a Joice Heth, una esclava negra, ciega y paralizada (solo podía mover algo su brazo derecho) que supuestamente cuidó y amamantó con sus pechos al mismísimo presidente George Washington (fotografía inferior)


Los visitantes acudieron en masa.

Barnum anunciaba que la cuidadora tenía 161 años, y al público esto no le cuadraba…

Pero no resultó ser un obstáculo: cuando el público comenzó a quejarse del engaño, hizo extender el rumor de que tal vez se trataba de una autómata. La gente entonces acudió a la exhibición para comprobar con sus propios ojos si era un autómata o una persona real.

Joice realizó su papel hasta el 19 de febrero de 1836, fecha en que falleció.

Su muerte tampoco supuso un gran problema para Barnum, ya que organizó una autopsia pública (por la que obviamente también cobró entrada a 1.500 personas) para que un forense verificara su edad.

Desafortunadamente para Barnum, los médicos determinaron que no podía tener más de ochenta años. Se descubrió el fraude… y se le acabó el chollo…

…este chollo… porque habría más, muchos más… durante muchos años…

“El arte de hacer dinero”, escrito por Barnum en 1880

He dejado para el final el engaño que da título a este artículo.

Barnum anunciaba en su circo que daría nada menos que 1.000 dólares a quien fuese capaz de hacer reír a una jovencita a quien denominaba “la triste Susana” (Sad Susan).

Bueno, a estas alturas del post ya os habréis dado cuenta que Barnum jugaba seguro, en realidad no estaba dispuesto a perder mil dólares…

… ¿qué tendría preparado Barnum para esta ocasión?

Los visitantes que aceptaban el reto, previo pago de su entrada, y ante tan suculenta oferta económica, saltaban, gritaban, hacían muecas, imitaciones y todo tipo de gestos y tonterías ante la triste Susana, que permanecía impasible ante el grotesco espectáculo.

Y así uno tras otro… y Susana no sonreía… ni un milímetro de su cara se movía…

La pobre Susana, en realidad, padecía una enfermedad que le había producido una parálisis facial total.

Así se las gastaba Barnum, quien solía decir que “al público no le importaba ser engañado, siempre y cuando recibiera a cambio entretenimiento para olvidarse de sus problemas”

Obviamente, a él tampoco le importaba engañar al público, sin ningún tipo de escrúpulos.

 

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Fuentes y más información:
Sobre la vida y andanzas de Barnum podéis encontrar numerosas biografías en internet, aunque la mayoría en ingles. Os recomiendo el magnífico monográfico (audio) de Juan Antonio Cebrián en la Rosa de los Vientos: escuchadlo porque os garantizo un buen rato de entretenimiento.

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Artículo realizado por Guillermo

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