El joven que consiguió respuesta de toda una generación de escritores (1963)

Para iniciar esta historia os voy a presentar a Bruce McAllister un joven de dieciséis años apasionado por la literatura que, en la década de los años ’60, comenzaba a hacer sus primeros pinitos como escritor amateur. Ya había escrito su primer cuento de ciencia ficción, al que tituló “Las caras exteriores” y por aquella época, concretamente en 1964, incluso consiguió que alguno de sus relatos fuesen publicados por la editorial Simon and Schuster.

McAllister asistía a clases en la Escuela Secundaria (High School) de San Diego en California y en la asignatura de Literatura mantenía intensas conversaciones con su profesor sobre el simbolismo oculto en algunas obras contemporáneas.

Durante aquellas horas de docencia, su profesor mantenía que muchos de los personajes, acontecimientos y pasajes de la literatura simbolizaban conceptos e ideas mayores que las reflejadas en el texto literal. Bruce, por su parte, no estaba de acuerdo con estas conclusiones.

Esta imagen me la envía Jordi Tarrela tras leer el post

Cualquier otro chaval hubiera olvidado aquel debate en pocos días pero nuestro protagonista tenía una poderosa curiosidad que no se iba a ir tan fácilmente. Así pues resolvió solucionar la cuestión del simbolismo preguntando directamente a los escritores…

Para ello tan solo necesitó dos cosas. En primer lugar consiguió que le prestasen el mimeógrafo de la escuela, un instrumento capaz de hacer un gran número de copias en poco tiempo. Lo siguiente fue acudir a la Biblioteca de la ciudad y conseguir un ejemplar de la serie Literatura Americana del siglo XX.

La idea era simple: hacer una lista con los 150 escritores vivos más importantes de Estados Unidos y enviarles por carta una copia con cuatro preguntas relativas a la simbología utilizada (o no) en sus obras.

Esta historia podría haber quedado aquí, como una simple anécdota por parte de un adolescente aficionado a la literatura si no fuese porque más de la mitad de los escritores consultados contestó al joven Bruce McAllister.

Entre los autores que recibieron y respondieron la carta en 1963 se encuentran figuras de la Literatura Universal como Isaac Asimov, Ray Bradbury, Jack Kerouac, Ayn Rand, John Updike, Saul Bellow, Norman Mailer, Ralph Ellison…

Cada uno de ellos respondió a su modo las preguntas de Bruce McAllister componiendo en su conjunto una de las más interesantes encuestas jamás realizadas y consiguiendo además una visión global sobre lo que pensaban los diferentes autores sobre la simbología utilizada en su propia obra. ¿Qué hay más fiable que preguntar directamente a los escritores sobre las dudas que existen sobre sus propios libros? ¿Y qué mejor que preguntárselo a 150 escritores a la vez?

Introducción del texto

Las 4 preguntas de McAllister comenzaban con una pequeña introducción explicando qué es lo que quería saber exactamente:

“Mi definición de la palabra “simbolismo” tal y como la uso en este cuestionario puede entenderse mediante el siguiente ejemplo: En La Letra Escarlata de Nathaniel Hawthorne hay cuatro personajes principales. Algunos dicen que Hawthorne utilizó estos cuatro personajes simbolizando la Naturaleza, la Ciencia, la Religión y otros símbolos ocultos y en conflicto. También hay gente que afirma que lo que le está ocurriendo a estos cuatro personajes también está ocurriendo en la Ciencia, Religión, etc.”

Tras esta presentación del asunto, McAllister lanzaba directamente sus 4 preguntas:

¿Conscientemente, planea e inserta intencionalmente simbolismo en sus obras?

¿Conscientemente, planea e inserta intencionalmente simbolismo en sus obras? Si contesta sí o no, por favor deme un ejemplo de ambas. Si contesta sí, por favor explique cuál es su método para hacerlo.

Como vemos, el joven no se andaba por las ramas e iba directamente al grano. Debemos añadir también que además del evidente desparpajo mostrado al ponerse en contacto con 150 de los mejores escritores del siglo XX, algunos incluso le contestaron que no eran maneras de dirigirse a ellos…

¿Sus lectores han pensado alguna vez que existe simbolismo en sus obras cuando realmente no era su intención?

¿Sus lectores han pensado alguna vez que existe simbolismo en sus obras cuando realmente no era su intención? Si es así, ¿Cuál es su reacción y sentimientos ante este tipo de afirmaciones? ¿Le molesta? ¿Le hace gracia? ¿Le es indiferente?

¿Cree usted que los grandes escritores clásicos consciente e intencionadamente incluían simbolismos en sus obras?

¿Cree usted que los grandes escritores clásicos consciente e intencionadamente incluían simbolismos en sus obras? (Entiendo que habría que investigar la cuestión, pero me gustaría saber su opinión). Si cree que sí o que no, por favor deme un ejemplo de cada. ¿Cree que han colocado simbolismo de manera subconsciente?

¿Tiene alguna observación que hacer a esta cuestión o algo que crea pertinente añadir ?

Se conservan numerosas contestaciones a las cartas enviadas por el estudiante de las que os paso a hacer un resumen de algunas.

Ray Bradbury: Respuestas mecanografiadas y con firma autógrafa al final (incluyendo una curiosa forma de datar la carta: “El día de Guy Fawkes” – 5 de noviembre 1963)

Ray Bradbury – Respuestas 1 y 2 (Click aquí para ampliar)

La respuesta del autor de Crónicas Marcianas o Farenheit 451 es bastante clara: “NO, yo nunca incluyo (conscientemente) simbología oculta en mis obras”… Como vemos, Bradbury afirma que el mejor simbolismo es siempre inconsciente y llega de manera insospechada y natural.

Ray Bradbury – Respuestas 3 y 4 – Click aquí para ampliar

Jack Kerouac: Mucho más parco en palabras que Bradbury, zanja las cuestiones de manera rápida y contundente.

Jack Kerouac no se andaba por las ramas

En la única respuesta algo más elaborada de su carta, Jack Kerouac explica: “El simbolismo está bien para la “ficción” pero yo cuento historias simples, verdaderas, basadas en la vida de la gente que he conocido

Jack Kerouac – Respuestas 3 y 4

Joseph Heller: Respondió al joven McAllister con algo de retraso (su misiva está datada en enero de 1967) e incluyó una breve nota de disculpa por la tardanza.

Joseph Heller, autor de Catch-22

Las extensas respuesas de Joseph Heller podéis leerlas con más detenimiento en la web de la Colección Glenn Horowitz.

Isaac Asimov: También contestó a la carta del joven aficionado y aunque no he logrado encontrar el original su genial respuesta fue: “Consciously? Heavens, no! Unconsciously? How can one avoid it?” (Conscientemente?? Cielo Santo, NO!… ¿Inconscientemente? ¿Cómo puede alguien evitarlo?) Ayn Rand: La creadora del objetivismo y autora de La Rebelión de Atlas sacó a relucir su mal genio y contestó la carta de manera brusca que incluía casi una regañina… “Eso no es una definición, no es cierta y por tanto, tus preguntas no tienen sentido

Ayn Rand mosqueada…

Ralph Ellison: Por suerte no todos fueron tan ariscos como Ayn Rand, como demuestra la respuesta del autor de Invisible Man.

Ralph Ellison

Bruce McAllister conserva 75 de aquellas respuestas, aunque diez de ellas están en paradero desaparecido al parecer porque se las “robó” un amigo…

No obstante, las respuestas que aún se conservan son realmente interesantes y por sí mismas tienen un gran valor puesto que, en algunos casos, muestran a grandes autores tomando posición y opinando sobre su propia obra.

¿Qué fue de aquel chaval que envió las 150 cartas?… Bruce McAllister sigue vivo, tiene 67 años y ahora podemos decir que su curiosidad no fue pasajera. En la actualidad es escritor y se ha convertido en un autor de ciencia ficción de fama internacional.

Bruce McAllister en la actualidad

Sus propias obras se han publicado en un sinfín de magacines, ha escrito docenas de libros y fue seleccionado en la antología The Best American Short Stories que en 2007 editó el mismísimo Stephen King.

Lo único que me gustaría saber a estas alturas es si, ahora que es un escritor de renombre, él mismo utiliza simbología oculta en sus obras… estaría bien preguntárselo…

AÑADIDO: Tras leer este artículo, un lector de la Aldea Irreductible (Alberto Montoya) se ha tomado este último párrafo anterior al pie de la letra y ha decidido contactar con el propio Bruce McAllister y preguntarle, ahora que él mismo es escritor, acerca del uso del simbolismo pidiendo que contestara a las mismas cuatro preguntas que él hizo de joven… Genial!! Y más genial ver cómo Bruce McAllister ha contestado a Alberto en un mail que podéis encontrar en este enlace y en el que, con mucho humor por su parte, reconoce que lo tiene merecido y que ahora sabe lo es estar bajo las mismas armas que él utilizó cuando era adolescente…

Un extracto del correo electrónico en el que Bruce McAllister contesta a sus propias preguntas varias décadas después. Gracias a Alberto Montoya. Podéis ver el mail completo aquí.

Recursos utilizados y más información:

En diciembre de 2011 el Paris Review Daily publicó la historia de las preguntas de Bruce ofreciendo algunas de las contestaciones enviadas por diversos escritores.

En la Colección Glenn Horowitz se conservan los originales de las respuestas que Joseph Heller envió al cuestionario de McAllister.

Lucas Reilly “Famous Novelists on Symbolism in Their Work and Whether It Was Intentional” 15 junio 2012

Bruce McAllister, nota en Wikipedia (inglés)

Bruce McAllister, web oficial


12 Comentarios

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Light Artisan

Una pequeña pero comprensible errata: En la carta de Bradbury, la fecha está escrita “a la americana”, es decir, primero el mes, luego el día y luego el año. El “Día de Guy Fawkes” es el 5 de Noviembre (En “notación yankee”: 11/5/XXXX)

Light Artisan

Nada, fiel lector desde hace tiempo, y me llamó la atención. Gran artículo, lo que me gustaría saber también es la cara que se le quedó al profesor XD

RocRoc

¿Qué querría Ayn Rand, que un chico, aún en el instituto, definiera un concepto como ese de manera “objetiva”? Que mala educación.

Juan Carlos

Esta entrada no sólo es interesante (ya estamos acostumbrados a que todas lo sean los que por aquí pasamos) si no que demuestra la accesibilidad de los escritores en Norteamérica. No sé yo si aquí responderían a las preguntas de ese estudiante. O quizás sí.
Salu2

Elrohir

En las discusiones sobre simbolismo en obras, me gusta mucho hacer referencia a los “Birthday Attacks” en cripto (gran salto, lo sé :P). Un suceso que tiene una probabilidad muy muy baja, si se ensaya suficientes veces, acaba ocurriendo. Por eso aunque es muy poco probable elegir una persona al azar y que sea hoy su cumpleaños, cuando el “speaker” de un estadio de baloncesto lo hace, siempre encuentra alguien: Si tomas decenas de miles de personas, y defines tu experimento como “que AL MENOS UNO de ellos cumpla hoy”, lo que se vuelve prácticamente imposible es precisamente que eso no ocurra. Es pura y simple aplicación de la ley de los grandes números.

En cripto, esto se traduce en que por muy poco probable que sea que un usuario haga dos veces lo mismo (lo cual es malísimo en estos temas), si tienes un sistema con un número masivo de usuarios, puedes estar seguro de que esto va a ocurrir tarde o temprano. Un birthday attack sería un ataque basado en saber que un sistema tiene muchos usuarios y tarde o temprano van a coincidir los valores de dos cosas que no deberían ser iguales para que es sistema sea fuerte.

Si habéis leído alguna vez la fábula de los infinitos monos tecleando al azar en infinitas máquinas de escribir, sabéis por donde voy… Se supone que estos monos serían capaces de reescribir todos los clásicos de la literatura universal, el problema es encontrar el maldito mono que nos conviene.

Yo creo que con el simbolismo y la literatura pasa tres cuartos de lo mismo. Nuestro cerebro primitivo está entrenado para reconocer patrones, y nos engaña haciéndonos creer que estos siempre son indicio de causalidad. El típico análisis de simbolismo rapidote y pseudo-intelectual que abunda y asquea por doquier suele responder a este patrón. “X es un simbolismo de Y porque en X hay k elementos con una relación R y en Y también” cuando lo que el analista no se da cuenta es que k es un número muy pequeño (por ejemplo menor que 10) y el número de elementos de X suele ser muy grande (por ejemplo un libro largo con unas tal un millón de palabras) y el espacio de “posibles analogías” Y suele ser monstruosamente grande (por ejemplo toda la puta literatura universal).

Están los análisis serios. Que nos permiten de verdad sistematizar el estudio comparado de la literatura. Y que brillan por su rareza mientras abunta el típico (mal hecho) análisis del simbolismo que no es más que un grosero cherry picking de diez o doce obviedades anotadas según le vienen a la mente o le convienen al crítico de turno. Y algunos libros especialmente geniales acaban teniendo “interpretaciones” de todos los palos.

¿No sería genial que los chicos ‘de letras’ aprendieran un par de relaciones fundamentales de probabilidad para hacer sus estudios? ¿No sería bueno para los ‘de ciencias’ poder poner a prueba nuestras habilidades analíticas en otros mundos diferentes donde las reglas cambian y nuestro intelecto es puesto a prueba? Me encantaría poder leer un día “Analizada la influencia del comercio maragato en la meseta en los paisajes de El Quijote. Certeza de cinco sigmas”

AnonymousAnonymous

Ayn Rand siempre ha sido la maleducación en persona, no me extraña nada. Yo creo que odiaba el mundo y a las personas que estaban en él.

Ariel

Me encanto el articulo. Felicitaciones!

A propósito, Ayn Rand aparte de mal educada, es una idiota. Desde mi entender, McAllister nunca definió la palabra “Simbolismo”, el aclaro que la definición que el tiene sobre la palabra, podía ser ENTENDIDA en los ejemplos que daba a continuación. Pobre mujer…

Saludos!

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