La enorme y urgente necesidad de una asignatura sobre pensamiento crítico

pensador

En 2005 David W. Moore, investigador de la Universidad de Princeton, publicaba un estudio demoledor sobre las creencias irracionales de los estadounidenses. El título, “Tres de cada cuatro americanos creen en lo paranormal” (1) dejaba poco lugar a la esperanza y entre sus estremecedoras estadísticas se encontraba un 41% de personas que realmente creían en la percepción extrasensorial, un 37% que estaban convencidos de que las casas pueden quedar encantadas con espíritus de personas fallecidas o un 31% de estadounidenses que creen en la telepatía.

Además, las cifras tan solo venían a confirmar otro estudio realizado unos años antes, 2001, titulado “Americans’ Belief in Psychic and Paranormal Phenomena Is up Over Last Decade” (2) que mostraba porcentajes igualmente escalofriantes como el 54%, sí, más de la mitad de Estados Unidos, que cree en la curación de enfermedades mediante poderes mentales, el 33% que está convencido de que los extraterrestres nos han visitado en algún momento de nuestra Historia o el 32% que cree que la mente humana puede ver el pasado y predecir el futuro mediante la clarividencia.

Tras esta bofetada de realidad del mundo exterior a más de uno le entrarán ganas de soltar todos los bártulos, abandonar la divulgación, dejar de escribir sesudos e interminables artículos sobre escepticismo, y darse al dolce far niente mientras da un portazo al salir diciendo “ahí os quedáis, que esto es imposible”…

Afortunadamente, no sé si por cabezonería o por entusiasmo, uno decide continuar al pie del cañón y seguir adelante. Y de vez en cuando esta insistencia tiene recompensa, se abren las nubes y aparecen unos rayos de luz que iluminan algo el panorama… A esta aldea la alegría se la ha dado esta semana un artículo científico publicado por el equipo Labpsico, dirigido por Helena Matute, Catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto, a la que agradezco personalmente el haber atendido soportado estoicamente casi una hora por teléfono a mis innumerables preguntas.

El artículo, “Implementation and Assessment of an Intervention to Debias Adolescents against Causal Illusions” (Implementación y verificación de una intervención en adolescentes para evitar sesgos causales) lo podéis encontrar completo y gratuito en PLoS ONE y representa un refrescante empujón para todos aquellos que pensamos que una buena educación es la mejor arma contra la ignorancia.

Hay algo que debemos saber respecto a los datos sobre el pensamiento mágico que comentaba en el primer párrafo: En el centro mismo de todas estas creencias irracionales se encuentra un sesgo cognitivo por el que nuestro cerebro percibe vínculos causales entre eventos que no están relacionados. Además de la patente falta de información, la cultura y otros elementos complementarios, estas creencias erróneas tienen su base en lo que los científicos llaman “ilusiones causales”.

Decía Jorge Volpi en su obra Leer la mente que nuestra mente es máquina de predecir el futuro, y es cierto. El neurocientífico Xurxo Mariño lo demuestra fácilmente en sus conferencias lanzando pelotas al público para que las recojan al más puro estilo Lebron James. Nuestro cerebro, en apenas unos milisegundos, predice el vuelo de la pelota, la parábola que hace en el aire y finalmente realiza la captura con total exactitud… casi siempre.

Cada día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nuestra particular máquina de ver el futuro realiza millones y millones de predicciónes en base a las cuales pensamos, nos movemos, actuamos. Y es muy bueno haciéndo esas proyecciones, ha tenido millones de años de evolución para aprender a hacer estas operaciones. La prueba la tenemos en que podemos caminar sin caernos, sabemos lo que va a ocurrir si empujamos un objeto o cruzamos la calle calculando la velocidad del coche que viene en nuestra dirección.

¿Cómo lo hace? Y lo que es más importante, ¿Cómo lo hace tan rápido?

Pues… digamos que hace trampas. Toma atajos. Generaliza. Ha aprendido a detectar con gran rapidez relaciones causales en nuestro entorno que le ayudan a predecir eventos futuros y ajusta rápidamente nuestro comportamiento en consecuencia. Y bueno, tampoco hay que quejarse mucho porque la mayoría de las veces funciona.

Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, nuestro veloz sistema cognitivo evolucionado para buscar patrones y relaciones causales a nuestro alrededor, también nos lleva por caminos equivocados haciendo que percibamos vínculos causales que realmente no existen.

Y ojo, porque nadie está a salvo de estos errores. Si nos convencemos erróneamente de que entre dos eventos existe una relación causal, A (tomar unas pastillas azucarada) y B (curarse de un resfriado), nuestra máquina de procesar nos hará creer en cosas como la homeopatía, entrando así a formar parte de las terribles cifras estadísticas del primer párrafo de este artículo.

Pero como digo, el artículo del equipo de Helena Matute nos regala una fascinante conclusión: Se pueden evitar estas ilusiones de causalidad con información, educación, divulgación… Podemos ayudar a nuestra máquina de futuro a hacer mejores y más confiables predicciones.

¿En qué consistió el experimento?

Los investigadores de Labpsico cogieron a 60 adolescentes con una edad promedio de 14 años y los dividieron al azar en dos grupos: El grupo experimental y el grupo de control.

La intervención se dividió en dos fases: 1) Ensayo 2) Medición

En la fase de ensayo se cogió al grupo experimental (el grupo de control se quedó jugando a videojuegos en una sala apartada) y se les presentó un producto tecnológico revolucionario. A los chavales se les dijo que estaban delante de un “nuevo material” desarrollado recientemente por un grupo de investigadores y que iban a hacer pruebas con él.

En realidad se trataba de un simple trozo de ferrita. Sin embargo, simulando las estrategias de venta pseudocientíficas, y con explicaciones muy técnicas, les hicieron creer que era un producto que, mediante electromagnetismo, activaba el sistema nervioso mejorando las capacidades cognitivas y las habilidades físicas.

Tras las grandilocuentes explicaciones de esa especie de “powerbalance” los chavales realizaron una serie de tareas con lápiz y papel, como por ejemplo resolver laberintos o tachar las consonantes en una matriz de números y letras… Mientras, los investigadores trataron de influir en las percepciones de los participantes diciéndoles que otras personas que habían utilizado ese producto se habían sentido muy bien y habían realizado mucho mejor los test…

Barras de ferrita

Tras el subidón, llegó el jarro de agua fría y los investigadores les desvelaron la verdad explicándoles que ese magnífico producto que les hacía más inteligentes y más fuertes era simplemente un trozo de ferrita sin ninguna influencia en sus habilidades…

Los adolescentes no habían sabido realizar controles para evitar esos sesgos de causalidad con la ferrita y los investigadores les dieron una rápida clase sobre correlación de eventos y causalidad.

Por ejemplo se les puso el caso de un abono para plantas que se ha probado con éxito en una granja en zona lluviosa. Si el crecimiento observado en esa granja se compara con una granja que no recibió el fertilizante pero que se encuentra en una zona seca, no vamos a ser capaces de determinar si el crecimiento superior de las plantas de la primera granja se debe realmente al abono o a la diferencia del clima.

Es así como nuestro sistema cognitivo se equivoca algunas veces, simplemente porque toma atajos rápidos estableciendo relaciones causales entre eventos que pueden ser independientes.

Tras las explicaciones sobre correlación y causalidad dadas por los investigadores se pidió a los adolescentes que juzgaran si el método de ensayo de la barra de ferrita había sido la adecuada. Evidentemente, ahora sí vieron claro que las condiciones de control con el maravilloso material habían hecho aguas por todos lados…

Así que llega la Fase 2: La medición.

Los adolescentes del grupo de control, que habían estado ausentes durante este tiempo, comienzan su participación en el estudio. En esta etapa los dos grupos, tanto el experimental como el de control, deben imaginar que son médicos y tienen que decidir cuando darle una medicación a un paciente.

Se les presentó un medicamento inventado (llamado Batatrim) que podría aliviar a los pacientes de una enfermedad (también inventada) llamada “síndrome de Lindsay”… Los chavales no saben si la medicina funciona y ese era su cometido: tenían que averiguar en qué grado el medicamente era eficaz, en una escala que iba de 0 (ineficaz) a 100 (totalmente eficaz)

En un ordenador los participantes decidían si le daban o no el Batatrim a una serie de pacientes y tras la decisión, aparecía en pantalla si el enfermo se había curado o no.

Evidentemente, la primera opción de cualquiera es darle a todos los enfermos la medicación, pero claro, de esta manera no vamos a saber realmente si el Batatrim cura o no cura. Si no incluimos métodos de control no tendremos forma de conocer qué grado de eficacia tiene ese medicamento.

Los resultados de esta fase de medición fueron notables. El grupo experimental (los chavales que habían sido engañados con la ferrita y posteriormente educados en correlación-causalidad) superaron significativamente al grupo de control, realizando juicios causales más ajustados a la realidad.

Tras el Batatrim, se realizó una nueva medición con otro medicamento ficticio (Dugetil) que nuevamente arrojó resultados favorables al grupo experimental.

Los participantes del grupo experimental fueron capaces de detectar la existencia de una relación causal cuando había buenas evidencias para ello y descartaron sesgos causales cuando no tuvieron evidencias suficientes.

Las conclusiones son fascinantes y alentadoras: Se pueden corregir sesgos cognitivos con una buena formación y educación… no todo está perdido!!.

El estudio de Labpsico es único en su campo y es importante porque representa el primer intento serio de poner en práctica y evaluar experimentalmente una intervención educativa para prevenir la formación de sesgos causales.

Reflexionemos un momentó qué es lo que ha ocurrido aquí…

Si aún no estáis muy cansados, permitidme contaros una anécdota con la que me topé en el lugar más insospechado del mundo: el programa de cocina de Jamie Oliver. Resulta que el cocinero británico se encontraba de gira por Estados Unidos para conocer las peculiaridades gastronómicas del país. En uno de los capítulos aparecía cocinando unas empanadas al estilo de una tribu india (creo recordar que eran navajos).

Jamie Oliver

El chef tomó hojaldre y se dispuso a darle forma a la empanada cuando fue interrumpido por uno de los aborígenes americanos: “No, no, no… no hagas la empanada redonda

– ¿Por qué? -preguntó entre risas Jamie Oliver-

La respuesta me dejó boquiabierto frente a la pantalla del televisor.

– No hacemos las empanadas redondas porque hace mucho tiempo, mi abuela hizo una empanada redonda y aquel día granizó tan fuerte que perdimos muchas cosechas…

Nuestra actitud frente a la realidad se construye a base de crear vínculos causales entre acontecimientos. El mundo que tenemos ante los ojos es procesado por nuestra máquina encefálica que nos ofrece respuestas en forma de acciones y pensamientos, pero también en forma de supersticiones y creencias mágicas que son totalmente erróneas simplemente porque nuestra mente ve causalidades inexistentes.

Este paper en PLoS ONE no es un simple artículo científico sino que es una confirmación de que efectivamente se pueden disminuir nuestros sesgos cognitivos mediante la educación. Exactamente eso… la educación, la información y la divulgación ajustan los errores en la valoración de la realidad que hace nuestro cerebro. Nuestras opiniones y creencias ante nuestro entorno se vuelven más ajustadas y menos mágicas.

Los participantes del estudio eran jóvenes de 14 años, una edad en la que se empieza a tomar parte activa de la sociedad. Comienzan a tomar decisiones y a formarse opiniones sobre la realidad que les rodea y, seamos sinceros, ni ellos ni nosotros a su edad ni incluso la gran mayoría de la población actual, cuentan con las herramientas adecuadas para hacer frente a un análisis realista del mundo.

Mediante internet, la televisión, la radio, o mediante sus teléfonos móviles, sus redes sociales y sus wassup… Existe un universo entero de información a la que tienen que responder, una vasta realidad que tienen que procesar, relacionar y vincular para decidir, actuar o formarse una opinión sobre tantos y tantos temas.

Durante los últimos años siempre que me he encontrado con profesores, docentes e incluso con algún catedrático he dejado caer la idea que expreso en el título y que nos lleva a contemplar los favorables efectos que tendría la inclusión de una asignatura sobre pensamiento crítico. No me siento capacitado para llevar a cabo una campaña de tales dimensiones, sin embargo me he encontrado con que todas las opiniones sobre esta idea han sido siempre positivas. Vivimos inmersos en pleno debate docente sobre religión, educación para la ciudadanía, ética… y sin embargo son asignaturas que palidecen ante la utilidad de las herramientas que ofrecería una asignatura como la de pensamiento científico y escéptico.

Ver un telediario, diferenciar malas gráficas (esto mismo ha aparecido hoy en the functional art), saber cómo y por qué descartar las pseudociencias y las pseudoterapias, conocer cómo funcionan las estadísticas, disminuir sesgos cognitivos, evitar falacias argumentativas, conocer el método científico y sus innumerables formas de análisis crítico… en definitiva aprender con más profundidad los mecanismos neuronales que construyen nuestra percepción del mundo sería sin duda una columna capital en la formación de un chaval a esa edad.

En el propio estudio citan a Scott Lilienfeld (3) que lo expresaba de esta manera:

El experimento psicológico más importante que podríamos hacer debe comenzar con la construcción de un programa educativo basado en la evidencia, en la supresión de prejuicios y sesgos cognitivos en los niños y adolescentes en todos los países”

Por mi parte, espero que Helena Matute y su equipo continúen realizando este tipo de experimentos y sigan confirmando que una buena educación y formación ante los sesgos consiguen resultados palpables en la dificil tarea de analizar y procesar la realidad.

Referencias científicas:

(1) Moore DW (2005) Three in four Americans believe in paranormal. Princeton: Gallup News Service.

(2) Newport F, Strausberg M (2001) Americans’ belief in psychic and paranormal phenomena is up over last decade. Princeton: Gallup News Service

(3) Lilienfeld SO (2008) Can psychology save the world? British Psychological Society Research Digest. Available: http://bps-research-digest.blogspot.com/​2007/09/can-psychology-save-world.html. Accessed 2013 Jul 8.

Artículo del post: Barberia I, Blanco F, Cubillas CP, & Matute H (2013). Implementation and Assessment of an Intervention to Debias Adolescents against Causal Illusions. PloS one, 8 (8) PMID: 23967189


28 Comentarios

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Manuel Almagro

Buen artículo, Javier. Tenías la aldea un tanto abandonada y has vuelto a lo grande, jaja.

Me ha extrañado bastante que no hubiese ningún estudio de ese tipo hasta ahora. De hecho, pensé que habría bastantes. Sin duda, un gran paso, y lo más importante, algo con lo que dar en la boca a los que nieguen la relación educación-superstición.

Un saludo.

AnonymousAnonymous

Si hay algún tipo de creencia irracional es la de pensar que un gobierno, de cualquier signo político, va a meter en el currículo de secundaria una asignatura de pensamiento crítico, antes verás una asignatura de homeopatía,¿o una de religión?, ahh, no, esa ya está.

anonymous

Muchas gracias por esta entrada, me ha gustado mucho! Al hilo del tema, creo recordar que una vez leí algo así como que las personas a lo largo de nuestra evolución siempre “hemos” tendido a creer que algo superior a nosotros mismos nos gobierna (veanse dioses, aliens, conspiraciones,etc…), más allá de creer en lo inexplicable puede que este sesgo cognitivo que comentas tenga relación con esto?

un abrazo,

JC García-Bayonas M. (@2qblog)

El artículo me parece de vital importancia.

Coincido con Manuel Almagro: me ha extrañado mucho que no hubiese ningún estudio sobre cómo se pueden eliminar los sesgos casuales. Sin ir más, me imagino que todos los profesores de Física y Química (por ejemplo en 3º de la ESO) les explican el control de variables. Resulta paradójico que no se haya medido el efecto que esas explicaciones tienen en nuestros alumnos.

Con respecto a lo de una asignatura sobre el pensamiento científico (crítico por naturaleza) no podría estar más de acuerdo. Y no debería de quedarse ahí, debería de trabajarse transversalmente desde todas las asignaturas (al igual que la lectura comprensiva, las matemáticas aplicadas, la utilización de las TIC…).

Me ha gustado mucho, gracias.

AnonymousAnonymous

Es importante no confundir el pensamiento crítico, que es una postura filosófica ante el mundo, con el pensamiento científico, que es una metodología enteramente acrítica. El entrenamiento de un cietífico le enseña a seguir la evidencia a donde la evidencia lo lleve y por lo tanto no es crítica. Si bien la metodología científica ha evolucionado (ensayo y error) para evitar errores mentales comunes (no sólo las causalidad ilusoria) el pensamiento crítico es mucho más que eso.

AnonymousAnonymous

Muy buenas,

Yo también estoy de acuerdo con que sería muy conveniente una asignatura sobre pensamiento crítico y escepticismo. Pero creo que algo así tendría muy fuerte oposición. Cada X tiempo gobierna en nuestro país un partido abiertamente católico. Aunque no se haya mencionado en el artículo, y probablemente no fuera el objetivo de la asignatura ni mucho menos, el pensamiento religioso en la mente de los educandos se vería sometido también a análisis, y seguramente no lo resistiría. Así que creo que aunque sólo fuera por los sectores abiertamente religiosos, esta asignatura tendría muchos que la rechazarían.

Por otra parte, lo que sí se puede hacer es fomentar el pensamiento crítico en casa, en aquellas casas en las que se pueda, porque no solo en la escuela se educa a las personitas. Los padres, creo yo, también transmiten cosas a sus hijos.

Saludos.

Pedro J.

Disiento con respecto a lo de la asignatura. Cuando a alguien se le ocurre que alguna disciplina es importante, su primera reacción es: “debería haber una asignatura en el cole sobre esto”. Así tienes, por ejemplo, a un colectivo pidiendo una asignatura de ajedrez porque es un juego que te amuebla la cabeza. De acuerdo, el ajedrez es interesante y el pensamiento crítico fundamental. Pero es que este último ya existe en el currículo. La competencia digital por ejemplo debería evaluarse desde todas las áreas y ésta incluye la “evaluación crítica de la información”. Además, muchas asignatura ya existentes deberían tener como eje transversal el pensamiento crítico: matemáticas, física y química, biología, filosofía e historia como mínimo. De hecho, una de las cosas que se exige en la PAU actual es el comentario de texto y un comentario de texto sólo tiene sentido hacerlo desde una actitud crítica. Así que creo que la clave está en el profesorado. Igual que ahora hay un empeño tremendo con el uso de las TIC por parte del profesorado, no estaría mal una campaña similar para promover la integración del pensamiento crítico en todas las facetas del currículo. El profesorado, como casi siempre, es la clave.

AnonymousAnonymous

pensamiento critico en el sentido de poder acceder a otras miradas diferentes a las convencionales, como la religion. (por ejemplo en colegios catolicos)

Daniel Manzano

Coincido con usted.

Me parece curioso que encontremos tantas propuestas de asignaturas nuevas para el colegio. Que hay que aprender programación, que da una nueva forma de pensar. Pensamiento crítico, que con ciencias no es suficiente. Otra de historia de la ciencia, que en la de historia no se aprende nada de eso. Tocar un instrumento es esencial, mira los países nórdicos. Un tercer idioma es también muy importante, que somos los peores en eso. No olvidemos las nuevas tecnologías. Etcétera.

¿Soy el único que piensa que todas las asignaturas no caben? A ver si la solución pasa por centrarnos en las asignaturas que hay en vez de añadir y añadir.

AnonymousAnonymous

Creo que la asignatura de filosofía puede cumplir bien el papel de fomentar el pensamiento crítico. No tanto la Historia de la filosofía sino otro tipo de formas previas de “entrenamiento” del pensamiento crítico: Filosofía para niños de Lipman, por ejemplo.
Gracias por la información.

JC García-Bayonas M. (@2qblog)

Por cierto, se me ha olvidado en el comentario anterior. Este verano he leído “Neurociencia para Julia” y he pensado que sería indispensable que los contenidos científicos de la neurociencia figuren en la ESO (nunca había pensado esto de ningún otro contenido científico por muy interesante que fuera, de hecho lo que si he pensado en muchas ocasiones es que habría que quitar muchos).

Yo por mi parte pienso incorporarlos porque creo que mis alumnos deben de saber de que manera tan increíble se comporta nuestro cerebro. Así comprenderán como se puede alterar/manipular fácilmente nuestra percepción de la realidad.

Repito: ¡los contenidos de la neurociencia son altamente recomendables para todo el mundo (el sesgo causal es uno de ellos)!

Manuel Almagro

Antes no se me ocurrió comentar el tema, pero aprovecho que aún me pilla cerca en el tiempo y lo diré. Aviso: tocho, y tiene que ver con dos fallos del sistema educativo, así que es un poco off-topic.

Hace no mucho algún genio se sacó de la manga una asignatura llamada “Ciencias del Mundo Contemporáneo”. El planteamiento en sí estaba bien (proporcionar a los alumnos un bagaje científico relacionado con los temas más candentes, como calentamiento global, ahorro de agua, etc.) pero no se supo llevar bien a la práctica. En la mayoría de los casos, el profesor no tenía mucha idea de los temas que se enseñaban. Además, se impuso la asignatura obligatoria en 1º de bachillerato a alumnos de todas las ramas. Así, los alumnos de ciencias daban en dos asignaturas (e incluso tres) a la vez qué es un polímero o cómo funciona una central nuclear de fisión, mientras que los alumnos de letras normalmente no prestaban la menor atención o no mostraban el menor interés. Ni que decir tiene que la asignatura, que se sigue impartiendo, no proporciona ninguna herramienta nueva al alumno ni se muestra el pensamiento científico ni de cerca.

Por otro lado está la asignatura de Historia de la Filosofía. Así de primeras alguno podría pensar que es necesaria, porque “sin filosofía nuestros niños no aprenderán a pensar con claridad” y bla, bla, bla. De nuevo, la asignatura es un error absoluto en su planteamiento. El examen de selectividad está perfectamente delineado desde el comienzo del curso, sólo puede variar el autor a desarrollar. Así, a los alumnos se les enseña a rellenar exámenes, no a pensar ni a sacar jugo de la filosofía de cada autor. Se les dice la longitud que ha de tener cada pregunta y lo que es recomendable poner. En el instituto al que yo iba incluso se decía qué ejemplos y comparaciones era recomendable poner en el examen de selectividad. Al final, el resultado era que todo el mundo se aprendía de memoria el contexto filosófico y cultural de cada autor (lo cual caía de forma invariable), su filosofía condensada en dos páginas, la definición de unos cuantos conceptos, y el lugar del texto en el que aparece el párrafo con el que se nos examinaba. Era así siempre. El resultado es que acabas sabiéndote de memoria (hasta que llega selectividad, después ya se olvida todo) en qué época vivió cada autor y casi nada de su filosofía.

Pero es que por si fuera poco, esta asignatura (al igual que otras que tampoco se escapan) hace posible que alumnos que no entienden lo que están diciendo saquen notas de nueve para arriba, y como he visto este año, varixs alumnxs han conseguido una matrícula de honor con su correspondiente beca para pagar la universidad (quitándosela a gente que sí que estudiaba bien) sólo usando la memoria.

Como conclusión: estoy absoluta y totalmente de acuerdo con el título de la entrada. Hace falta una asignatura para fomentar el pensamieto crítico, enseñada por profesores que estén bien preparados, y con una correcta planificación. Nada tipado desde un principio que se pueda aprobar con codos.

Y, por cierto, @JC García-Bayonas M.: no, en 3º de ESO no se explica eso. La inmensa mayoría de los profesores se saltan las primeras páginas (dejando así de lado conceptos tan inútiles, raros y mega abstractos como el error absoluto y el error relativo de una medida) y entran a trapo a hacer que los niños se aprendan de memoria las valencias de los elementos más comunes.

AnonymousAnonymous

Este profesor debe haber sido uno de los causantes de la ruina de Tesla, que bien estaba el mundo lineal para el Catedrático , pero a don Tesla se le ocurrió que se podía trasmitir energía sin hilos , no es pensable otro tipo de comunicación que la conocida entre seres humanos, profesor no, mejor llamarlo Aprendiz

ArabelleArabelle

He llegado hasta aqui desde Meneame y creo que me quedaré merodeando. Me ha encantado, todo explicado para legos en la materia como yo. Muy buen tema y muy buen articulo. Genial. Gracias.

YACK

Implementar una asignatura como esta ejercería un efecto transformador en la ciudadanía difícil de imaginar. Creo que nos convertiríamos en otro país, mucho más avanzado, justo y eficiente, pero el problema es que los políticos y hasta los docentes, al carecer de una formación científica, no pueden comprender su importancia.

Saludos.

Pastranec

No estoy del todo de acuerdo.

El pensamiento crítico es uno de los objetivos de la educación, de todas las leyes educativas (aunque con tanto cambio uno ya no sabe). Cada asignatura debe proporcionar las herramientas para el pensamiento crítico en su campo, no tiene que haber una asignatura específica para eso, todas tiene que colaborar.

Otra cosa es una asignatura sobre dialéctica, sobre oratoria y sobre cómo organizar la información para argumentar, sus trucos, sus falacias, su eficacia, para conocerlos y reconocerlos.

De eso mucha falta hace. Es triste comprobar cómo a la mayoría de los alumnos si se les dejase copiar en un examen de desarrollo suspenderían, por que no son capaces de organizar los conocimientos, ni presentarlos de manera convincente.

YACK

El hecho es que se puede ser capaz de comprobar la veracidad de un teorema matemático o una ley de la física y creer en la homeopatía o en la religión.

Se necesita una asignatura especifica para aprender a enfrentarse con éxito con todo tipo de patrañas y falsedades, desde la política hasta las pseudociencias o la psicología.

Creo que es lo que más necesitamos en esta sociedad plagada de timadores profesionales disfrazados de sindicalistas, políticos, economistas, psicólogos, pedagogos, etc. etc.

Es la única forma de proporcionarle madurez al personal para que elija con fundamento. Una democracia formada por peleles intelectuales sólo es una pantomima.

Saludos.

Daryl

Mas que asignatura, una métodologia diferente. Ahora mismo asignaturas como física o matemáticas se dan, en la educación básica, como si fueran la verdad revelada. Te sueltan teorias y teoremas a lo bruto y te los tienes que aprender si o si como si fueran los mandamientos. No es de extrañar el rechazo que hay a las ciencias (gente que se queja de que no le “entran” la matematica o la física, que “son muy dificiles”) en comparación a otras asignaturas.
De poco sirve decir que el universo se creó (seria mejor generó) a partir de un punto adimensional mediante una gran explosión en vez de ser el capricho de un señor barbudo en una tarde de aburrimiento si solo te quedas hay. Has sustituido al barbudo por el punto pero el resto lo dejas igual. ¿se explican a continuación los limites y deficiencias que tiene el big bang, de los aspectos que no estan claros, de que puede eso de la energia oscura?.

Una cosa que recuerdo respecto a la fisica es que esta era “perfecta”. Es como la religión. Hay respuestas para cualquier cosa. Todo se explicaba. No habia ningún punto oscuro. Ningun profesor te soltaba aquello de que hay dudas o esta parte es más compleja o que de esto no se sabe. Y el caso es que los hay, aún en la educación más básica. O cuando te sueltan el teorima de pitagoras asi, en seco a lo bruto y te lo tienes que aprendes como si fuera la santisima trinidad ¿Hay algún profesor que le digas a sus alumnos que si tienes un cuadrado perfecto, con lados perfectamente limitados, por ejemplo de un metro exacto, la diagonal tiene decimales infinitos, que no sabemos su limite numerico aunque lo veamos fisicamente, que las matematicas tienen sus limitaciones derivadas de nuestros imperfectos sistemas de numeración?

Por eso creo que más que una asignatura es el “como” se eneñan la madre del cordero. Y esto es básico, no solo para el espiritu critico sino para cualquier otro aspecto. La pedagogia aún en sus tramos iniciales es básica para que una sociedad transmita una serie de valores de una u otra forma. “Mi mama me mima” “amo a mi mama” estructuran la mente de tal forma al principio que poco pueden hacer despues las “educaciones para la ciudadania” sobre igualdades de género.

Y por último, si aplicamos la misma medicina a las encuestas del inicio, hay que ser un poco escéptico en el alcance de sus resultados. Puedes “creer” en hechos paranormales pero en la práctica ¿la mayoria los considera reales?. Porque aunque el 54% “crea” en la curación de enfermedades mediante poderes mentales, casi todos luchan o aspiran a tener el mejor seguro médico. Al final el que no va al médico es porque no puede. Y pueden que “crean” en telepatias y percepciones extrasensoriales pero despues van con el movil en el bolsillo o siempre buscas tener un teléfono a mano.
Por supuesto que siempre habra una minoria que lo crea a pies juntillas, que no se vacunará o que rechacen transfusiones incluso que salte de balcones pero hay que dejar que Darwin cumpla su función: solo los más aptos quedaran. Tampoco es plan de salvar a todo el mundo.

AnonymousAnonymous

Buenas, pese a que estoy de acuerdo en las conclusiones del post encuentro varios errores chirriantes.

El primer estudio es sólo sobre cosas paranormales, NO sobre homeopatía como se deja car más adelante (no niego que si crees en una cosa no tengas muchos papeles de creer en la otra, pero el estudio no habla de ello sino igual el porcentaje llegaría al 100%).

El segundo estudio no llega a las conclusiones deseadas (tener una asignatura de pensamiento crítico es bueno), el artículo dice que en el pais X el grupo de población Y (seguramente población de clase media-alta que está cursando estudios universitarios en un pais occidental por que son generalmente el grupo de población más usado en este tipo de estudios al ser el que más a mano tienen los investigadores) son capaces de aplicar los conocimientos adquiridos tras una explicación; el estudio no dice que eso se mantenga en el tiempo ni que gente de otros paises o culturas sean capaces de hacerlo (Hay diversos estudios que arojan diferentes resultados según donde se han hecho, así que yo no asumiría la universalidad de los resultados).

RadiactivoMan

El artículo es interesante, ya que prueba algo que ya que ya intuíamos.
Eso sí, echo en falta un parámetro importantísimo: El tiempo entre que se explica a los chicos el “truco” y el planteamiento del siguiente.
Si tras hacer un ejercicio de este tipo, les explicas el tema, y seguidamente les planteas otro (como en este caso), los chicos están prevenidos y en un alto grado serán capaces de analizarlo correctamente.
Pero si esto mismo se les plantea pocos días después, la mayoría no se acordarán, y relajados no harán el razonamiento correcto.
Así pues, sería interesante que se repitiese este experimento, repitiéndolo en el tiempo, para ver cuán efectiva la intervención educativa para prevenir la formación de sesgos causales a largo plazo.

Unknown

Hola,
Soy profesora de Biología-Geología en el sistema francés (aunq soy española) y os puedo asegurar que la gran diferencia que hay entre el sistema educativo del país galo y el nuestro es que el desarrollo del espíritu crítico está presente en todas las asignaturas. Mis clases no son magistrales, los conocimientos se construyen a través del estudio de experimentos (con control, estadísticas, gráficas, etc.) llevados a cabo por científicos en el pasado o a través del diseño y la realización de experimentos por parte de los chavales. Mis alumnos de 6ème (que corresponde con 6º de primaria) ya saben diseñar un experimento y saben que siempre, siempre tiene que haber un control….
Aun así, aunq en Francia nos dan mil vueltas en espíritu crítico, nivel cultural, etc. se trata de un país donde la homeopatía y el psicoanálisis tienen un éxito inaudito…
Lo que está claro es que el sistema español, basado en el aprendizaje memorístico y la repetición de ejercicios tipo hasta el infinito no nos va a sacar de paletos y crédulos… pero para cambiar el sistema educativo lo que hay q cambiar no es la ley sin o a los profesores y para ello habría que cambiar las oposiciones. Hoy en día no creo q existan muchos profesores capaces de utilizar un microscopio en su aula para comprobar simplemente que los seres vivos están hechos de células y no las rocas por ejemplo….
Un saludo

irippo

yo voy más allá, no deberíamos estar hablando de asignaturas…la palabra asignatura es en si misma una imposición, una transmisión unidireccional de contenido y en parte, opinión…por lo que realmente hablar de introducir sentido crítico en las escuelas debería ser hablar de 1º sacar a las escuelas de donde están y hacer pedagogías distintas, donde no existan asignaturas y si un sentido crítico ingerente, sin necesidad de ser impartido, que se respire

http://www.youtube.com/watch?v=pfHrgRITnVM

Erasmo Gonzalez VasquezErasmo Gonzalez Vasquez

Más serio aún que la falta de crítica hacia nuestras propias creencias irracionales es la falta de crítica hacia la pseudociencia académica de escuelas, institutos y universidades dentro del submundo de las humanidades y ciencias sociales. Vemos que grandes “innovaciones” dentro de la teoría de la educación hacen pedazos a los sistemas de enseñanza en los países donde se implementan, y luego, cuando dan marcha atrás parecería que la supuesta ciencia de la educación aprende de sus errores pero no es así, porque el modelo pedagógico desmantelado es sustituido por otro aún más surrealista y absurdo, mientras que los verdaderos expertos, que son los propios profesores, son hechos a un lado y sólo se les invita a mesas redondas para que emitan comentarios y posicionamientos que al final son tomados de lado ya que la verdadera finalidad de eso es cumplir con el requisito legal de oír (no escuchar) al magisterio, pues la enésima reforma ya ha sido tomada con antelación para que políticos y funcionarios de los ministerios de educación justifiquen los altísimos sueldos que cobran por no hacer nada, mientras que las “eminencias” académicas de enseñar a enseñar a aprender a aprender” se llevan su tajada respectiva por su labor chamánica carente del más mínimo fundamento científico.

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