Habla más alto a mi silla, que no te oigo (Siglo XIX)

Como es lógico, las personas sordas o con problemas de audición han sido siempre muy sensibles sobre su ello, y por lo tanto no les suele gustar cualquier audífono o dispositivo para amplificar el sonido que sea muy visible, o que haga su condición más evidente. Por esta razón, y con el objetivo de tratar de ocultar lo más posible muchos de esos dispositivos, se diseñaron, sobre todo durante los siglos XVIII y XIX, una gran variedad de ingeniosos artilugios tales como sombreros y bastones audífonos, sillas acústicas, abanico-audífono, cantimplora-audífono, etc.

Tal vez, uno de los diseños más ingeniosos fue el “trono acústico” del Rey Juan VI de Portugal.

Silla acústica de Juan VI de Portugal.

Sus brazos huecos fueron tallados minuciosamente para representar las bocas abiertas de dos grotescos leones que actuaban como receptores, a través de las cuales el sonido se transmitía a un fino tubo escondido en la parte posterior de la silla, que el rey ponía disimuladamente en su oreja.

A aquellos que pedían audiencia al rey se les obligaba a arrodillarse ante él y hablar directamente a las cabezas de los leones.

No obstante, tal vez el curioso invento no funcionó tan bien para Juan VI. Su reinado estuvo inmerso en varias conspiraciones para ocupar el trono, sus dos hijos se rebelaron contra él y, finalmente, murió envenenado.

Posiblemente aquellas bocas de leones le fallaron a la hora de recoger importantes chismorreos y dimes y diretes sobre las intrigas palaciegas :)

A continuación os dejo varias fotografías e ilustraciones de otros curiosos artilugios:

Este dispositivo receptor se ocultaba en la barba

Otros modelos de sillas acústicas

Bastón y a la vez audífono

Audífono oculto en un sombrero

El abanico disimulaba el audífono Fuentes y más información: En el libro “Auditory Neuroscience: Making Sense of Sound”, en Bernard Becker Medical Library (Washington University School of Medicine) y en mustelid.physiol.ox.ac.uk ——-

3 Comentarios

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Morgana

A mi lo que me sorprende es que la sordera estuviera tan mal considerada que tuvieran la necesidad de usar todos estos chismes para tratar de ocultarla.
Lo que está claro es que le ponían ingenio a los audífonos.

darzee

Como audiólogo me siento especialmente interesado, y agradecido, por este post.

Por cierto que en España la marca GAES (marca para la que NO trabajo) fabricó en 1971 un audífono-pendiente para las mujeres. Hay una foto en su web. Pongo el enlace, si lo consideras publicidad lo borras y que los interesados lo busquen.
http://gaes.es/conozca_gaes/por_que_elegir_gaes (hay que irse al menú de la izquierda, al año 1971).

Marcelo

Muy interesante la entrada, este es un excelente blog, nada más quería indicar que el ser sordo no es una enfermedad aunque por muchos años ha sido vista como tal. En lugar de eso podrías poner la palabra “condición”.

Saludos desde Costa Rica.

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