El abuelo de Marichalar, ¿Ministro por accidente lingüístico? (1917)

Era la primavera de 1917. Eduardo Dato era el encargado de formar un nuevo gabinete ministerial.

Estaba muy preocupado porque no sabía a quién asignar las diferentes carteras, por lo que una tarde, paseando con su amigo Francisco Bergamín, y haciéndole partícipe de sus problemas le dijo:

“Mire usted, Don Francisco, no se que hacer, porque los nombres que me proponen para los ministerios no me convencen del todo”

Dato iba repasando la lista de los ministrables, unos nombres mentalmente y otros en voz alta mientras paseaban ambos por el madrileño parque de El Retiro.

Francisco Bergamín, más atento a las mujeres guapas que paseaban por el parque, que a su amigo, prestaba a éste muy poca atención.

En un momento dado Eduardo Dato, manifestando sus dudas, a modo de consulta, y sin apartar los ojos de su cuadernillo, decía a su acompañante:

“Para Gobernación he pensado en Fulanito; para Gracia y Justicia, en Menganito, pero no encuentro a quién encomendar el ministerio de Fomento”

En aquel preciso instante, una bella e impresionante joven pasó por delante de ellos…

Bergamín, que no había estado prestando ninguna atención a Dato, dijo con acusado acento andaluz, y refiriéndose a la despampanante joven que acaba de cruzarse con ellos:

“Eduardo, ¿ze ha fijao uzté en eza?”

Eduardo Dato, dando una palmada en la frente, propia de quien acaba de hacer un descubrimiento, exclamó:

“ ¡Tiene usted razón! Eza para la cartera de Fomento. ¡Gracias Don Francisco! ”

… Y es que Eza, con mayúscula, es el nombre del título nobiliario del Vizcondado de Eza.

Y así fue como el Vizconde de Eza, D. Luis de Marichalar y Monreal, abuelo de D. Jaime de Marichalar, pudo haber llegado a aquel Ministerio en 1917 :)

Fuentes, notas y más información: El libro “Anécdotas, frases y curiosidades de la Historia” de Pancracio Celdrán Gomariz.

Aunque el mencionado libro da la anécdota como cierta, puede también tratarse de un chascarrillo de la época, o no… o todo lo contrario :) En este enlace al diario ABC del 12 de junio de 1917 podéis ver la composición de aquel gobierno designado por Eduardo Dato, donde figura D. Luis de Marichalar, Vizconde de Eza, como Ministro de Fomento.

Algo parecido le pudo ocurrir al Ché Guevara pues Juan Antonio Cebrián en sus pasajes de la Historia narraba una anécdota similar. Se cuenta que Fidel Castro, tras la revolución y llegada al poder, andaba reunido con sus allegados para formar gobierno y preguntó: ¿hay entre ustedes algún economista?. El Ché Guevara que estaba un poco alejado no escuchó correctamente y entendió “¿hay entre ustedes algún comunista?… El Ché levantó la mano respondiendo con entusiasmo: “Yo!!”… y así es como terminó convirtiéndose en inesperado Ministro de Economía.

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“Y aquí mi sobrino, que es sifilítico” – Filatélico, tío, filatélico (1930)


4 Comentarios

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César

La historia de Bergamín es digna de un folletín y va mucho más allá de esta anécdota. A los 5 años era huérfano de padre y madre. Dejemos que nos cuente su aventura su hijo José:

“De niño, fue recogido por un lejano pariente de su madre, malagueña, y llevado a la sierra de Ronda. Desde los cinco a los nueve años estuvo de pastorcillo de cerdos. A los nueve años se escapa de la aldea. Nunca he sabido cómo llegó a Málaga. Supongo que se iría con unos gitanos. Allí vivía de lo que le daban los pescadores de la playa y los vendedores del puerto. Francisco de la Rada y Delgado, gran jurista, lo recogió en la Alameda medio muerto de frío y le llevó a su casa donde tenía una academia de leyes. Con él acabó de aprender a leer y escribir, e hizo el Bachillerato y Derecho. A los 20 años era ya abogado con bufete en Málaga. Defendía gratis a pescadores, contrabandistas y bandoleros de la sierra que fueron sus primeros clientes”.

La gran personalidad de Francisco Bergamín le convierte prematuramente en jefe del cantón independiente de Málaga y tiene que esconderse al entrar el ejército en la ciudad. Amnistiado, Romero Robledo le llevó a Madrid como diputado por Málaga. El resto es historia.

AnonymousAnonymous

Mmmm… ¿Conoce usted a muchos andaluces que “hablen con la zeta”, como en la anecdota que relata? No, ¿verdad?

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