Los renos de la isla de Saint Matthew

Hace ya un par de años que sigo con gran interés las viñetas de Stuart McMillen, un joven australiano con un más que recomendable blog, recombinant records, dedicado a concienciar sobre diferentes temas mediante comics, en un estilo similar a los que habéis visto en Amazings de Darryl Cunningham. Los que lleváis tiempo por la Aldea seguro que lo recordáis de la viñeta sobre Orwell y Huxley.

Bien, pues hoy McMillen me vuelve a descubrir una interesante historia a la que finalmente añade una moraleja que, aunque no es comparable con la situación en la que nos encontramos los ya casi 7.000 millones de habitantes que poblamos la Tierra, si es cierto que deja una sensación inquietante tras conocer el relato.

Saint Matthew es una apartada isla junto a Alaska que durante siglos había estado tranquila en medio del frío Mar de Bering. Un punto como otro cualquiera en un inmenso desierto azul de agua y hielo al que, durante la segunda guerra mundial, algún cerebro militar se le ocurrió darle una función bélica instalando una estación de radio (Long range radio navigation system, LORAN)

Corría el peligroso año 1944 cuando se designó un equipo de 19 hombres que se encargarían de las instalaciones y del proyecto en la isla. Junto con todos los materiales a bordo, también se cargaron 29 renos que, en caso de necesidades sobrevenidas, pudieran servir de aprovisionamiento y alimento. Estando en guerra, nunca se sabe lo que puede pasar…

Sin embargo, cosas del destino, la historia quiso que la guerra terminara un año más tarde y los planes del alto mando ordenaran desmontar el campamento y volver a casa. Dicho y hecho, aquellos 19 hombres empacaron, embarcaron y regresaron a sus hogares… dejando a aquellos 29 renos en la isla.

Saint Matthew volvía a ser una isla desierta, aunque en esta ocasión albergaba a unos invitados recien llegados que, en ausencia de humanos, se convertirían en amos y señores del lugar.

Los renos se acomodaron a sus anchas y, con un clima adecuado, una vegetación abundante y sobre todo, sin depredadores que les pudieran incordiar, debieron pensar que el ser abandonados en aquella remota isla, al fin y al cabo, no iba a ser tan mala idea.

Pero ya sabéis que el tiempo pasa volando, aunque seas un reno feliz y resulta que en 1957, los curiosos habitantes de Saint Matthew iban a recibir de nuevo a un puñado humanos curioseando por allí.

Se trataba de un equipo de investigadores que al llegar se quedó asombrado… en tan solo un periodo de 13 años la colonia de renos había pasado de los 29 originales a 1350 ejemplares.

Los renos, toda una colonia a estas alturas, estaban bien alimentados, saludables y se habían multiplicado a un ritmo más que considerable.

Desde aquel año de 1957 hasta la próxima visita humana a Saint Matthew habrían de pasar otros 6 años, para situarnos en 1963.

La población de renos en esos seis años había pasado de 1350 renos a la ya multitudinaria cifra de 6.000 ejemplares. Un fascinante crecimiento que dejó con la boca abierta a los investigadores que regresaron a Saint Matthew… aquel asombro se convertiría en estupor tan solo 3 años después…

1966. Nuevos investigadores, interesados en esta interesante colonia de renos regresan a la isla y se encuentran con lo impensable… centenares de huesos, esqueletos y cadáveres diseminados por toda la isla… el apocalipsis maya en versión reno.

En el espectacular lapso de tres años (1963 a 1966) la población de 6.000 renos se había visto reducida drásticamente a cifras escalofriantes: Sólamente habían sobrevivido 42 ejemplares, de los cuáles y para más desgracia, tan sólo quedaba un macho que, posteriormente se comprobó esteril.

La isla, antes verde y fértil, se encontraba totalmente agotada y la vegetación apenas se encontraba cuando antes abundaba por cualquier rincón.

El desmesurado crecimiento de la población acabó con los recursos de Saint Matthew hasta que un breve invierno de escasez, bastó para acabar con la próspera comunidad de renos.

La comparación del caso de los renos de Saint Matthew con el crecimiento de la población humana es tentadora. Aunque, evidentemente, nos separan cientos de diferencias con la isla de Alaska, también es inquietante pensar que tenemos algunos elementos en común… al fin y al cabo, que los recursos naturales no son infinitos es algo que no parece ser discutible.

Recursos y población que los gasta. La ecuación, evidentemente, tiene muchas variantes pero, la metáfora y moraleja de aquellos 29 renos, nos deja al menos un resultado posible realmente preocupante.

How big is your island?

Una pregunta con trampa que, sin embargo, muestra a grandes rasgos lo que todos sabemos pero convenimos en olvidar a propósito… Esto no va a durar para siempre si no lo usamos de manera equilibrada.

La población de renos de Saint Matthew’s Island aguantó algunos años más hasta que en 1980 murió el último ejemplar. Una aventura que comenzó en 1944 con 29 renos y que terminó 36 años después cuando el último reno volvió a dejar la isla sin amos y señores.

Vivieron deprisa, crecieron y se multiplicaron, tuvieron momentos de esplendor y finalmente, desaparecieron igual de rápido que llegaron.


36 Comentarios

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Waterlord

Una corrección, en la viñeta dice que de los 42 ejemplares, 41 eran hembras y el otro era un macho estéril. Lo has puesto al revés.

Jesus

Muy, pero que muy interesante y curioso, felicidades!
Una unica, diminuta observación si se me permite, lo que al final quedo en la isla despues del “desastre holocausto maya-renil” fueron (segun el comic)41 hembras y un único macho esteril.

AnonymousAnonymous

Y lo bien que se lo debió pasar ese único macho….

Ahora en serio, muy interesante. Se lo tendrían que explicar a muchos de los que corren por este mundo a ver si se conciencian un poco.

AnonymousAnonymous

Interesantísimo. Cuando uno lo presiente, todo este asunto, en su casa, y lo comenta, lo miran con cara rara…Ahora, tras la sugestión de la historia, me hago el indiferente y dejo que la cara les cambie ante el compu…
No me extraña que el macho no pueda nada. Pero que desesperación debe cundir entre las hembras…Al menos entre nosotros la ciencia dejaría una posibilidad…En fin.

AnonymousAnonymous

Fantastica historia no la conocia me la apunto.

He estado buscando fotos de la isla y apenas he encontrado nada. V
http://www.afsc.noaa.gov/nmml/polar/...hp?pageno=3
Aparece una playa de huesos de reno.
Vaya desierto debió ser aquello, aunque despues de las ultimas conferencias que he asistido por lo de la expedicion malaspina pues creo que casi viviremos lo suficiente para verlo.

C.

Pero aun si se usan los recurso de manera equilibrada, hay que recordar que nada dura para siempre. Saludos.

polromeu

Tenemos un tinglado piramidal montado que se va a ir al traste. Estaré encantado de cederles el sitio a toda la fauna y flora del mundo.

“solamente”, sin tilde.

AnonymousAnonymous

Recomiendo la lectura de “La paja en el ojo de dios”, de Larry Niven y Jerry Pournelle. Hasta aquí puedo leer, porque el mero hecho de ponerlo como recomendación a esta entrada ya casi podría ser un spoiler.

Ray

Mas que la moraleja de aprovechar bien los recursos, a mi lo que me llamó más la atención fue el hecho de que crecieron sin depredadores y que esta situación “anormal” o no natural provocó un resultado catastrófico a diferencia de otros ecosistemas donde conviven muchas más especies cuyas poblaciones se ven reguladas cíclicamente debido a la existencia de depredadores y otras competencias que hacen que el número de ejemplares merme pero a la vez mantienen el equilibrio.
Aquí en cambio, tenemos la gráfica de una catástrofe brutal. Yo hubiera pensado que la población hubiera tendido a una autoregulación de forma natural, pero evidentemente ese no fue el caso.

AnonymousAnonymous

Brillante entrada, excelente historia! felicitaciones realmente.

El enlace con fotos de la isla que agregaron en los comentarios, muestra la playa,pero no son huesos, es madera…

Saludos!

AnonymousAnonymous

No he tenido tiempo de leer la entrada, ya la leeré cuando pueda, pero no puedo resistirme a comentar una curiosidad que creo que no se ha comentado: la portada es la del cómic de Tintín y la Isla Negra retocada 😛

No pongo enlace a la imagen porque es una dirección larguísima, si lo queréis comprobar, mirad en el google 😉

AnonymousAnonymous

De todas formas, me pregunto que habría pasado si aquel último reno macho no hubiese sido estéril ¿se habría podido mantener una población reducida de renos? ¿se habría mantenido lo suficiente como para aparecer una decadencia genética? ¿o esa esterilidad era ya un síntoma de esa decadencia?

AnonymousAnonymous

Esto es una tontería. De siempre los renos se han muerto sin que tenga nada que ver con la superpoblación. El lobby ecologista es que es muy manipulador y tal.

Nota: Este comentario pretende ser sarcástico.

AnonymousAnonymous

¿Alguien sabe si hay algún estudio de la recuperación o no de la vegetación en la isla tras la desaparición de los renos?

AnonymousAnonymous

Vegetation Recovery Patterns following Overgrazing by Reindeer on St. Matthew Island
David R. Klein
Journal of Range Management
Vol. 40, No. 4 (Jul., 1987), pp. 336-338
(article consists of 3 pages)
Published by: Allen Press and Society for Range Management
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/3898732

Sr.Belizón

Uooo! no tenía ni idea!, en el hemisferio sur se hizó algo parecido en las islas de georgia del sur, al parecer allí si que han medrado bien los renos, fue hace más de un siglo y todavia los hay.
:-)

AnonymousAnonymous

Qué historieta más interesante, ¡me ha encantado! Lo mejor, el gráfico al final, tal como si la isla con renos fuera el ejemplo real para explicar el modelo de crecimiento exponencial. Fascinante, y genial el comic, ya me pasaré más a menudo. =)

kikito

A nosotros no nos puede pasar lo mismo que a los renos (hablo de la extinción total, no de las bajadas drásticas de población; de hecho, eso ya ha pasado).

Si todos fueramos hippies felices, como en el anuncio de Coca-cola, no duraríamos nada.

Pero si hay algo con lo que se pueda contar en lo referente al género humano, es su hijoputismo. Y en segundo lugar (muy por detrás) la inventiva. Factores de los cuales carecen los renos.

AnonymousAnonymous

Glups… que futuro nos espera, o esto o Matrix, Skynet. Paren el mundo, que me apeo. :-(

DavidDavid

kikito, a nosotros sí que nos puede pasar lo mismo que a los renos: morir a mansalva ¿te parece poco?…

AnonymousAnonymous

Bueno, lo de hacer pruebas nucleares al lado a lo mejor también tiene que ver con su extinción.

AnonymousAnonymous

Ante muchas noticias suelo contestar que el verdadero problema de la humanidad es la superpoblación, o más concretamente la falta de control de natalidad en muchos países. No es normal que se estén muriendo de hambre y tengan 9 hijos por familia. Pero claro, si comentas eso te tratan de facha.
No se trata de obligar sólo de concienciar.
¿Pero como consigues concienciar a otros a los que les importa todo un pimiento y que echan la culpa de todos sus problemas a los “occidentales”?

Unknown

Ésto demuestra cuanto de azaroso pueden tener los procesos naturales. En este caso, la colonización (artificial) de una isla polar sin depredadores por parte de los renos fracasó del modo más calamitoso. Pero en otros casos no ha sido así… Está el caso análogo de los renos llevados a las islas subantárticas Georgias del Sur por los noruegos (citado por Sr.Belizón) Al parecer se adaptaron allí sufriendo “mini-crisis” en vez de una catástrofe total: cuando reducían la vegetación los inviernos duros diezmaban a los más débiles y así nunca hubo demasiados renos como para acabar con todas las pasturas isleñas, que pudieron seguir manteniendolos. Un caso aún más exitoso -y más antiguo- es el de los renos de la isla escandinava de Svalbard; los cuales evolucionaron allí sin depredadores hasta transformarse en una raza enana, ajustada a los recursos limitados que les podía proporcionar su isla.

jausanzjausanz

El ejemplo me resulta inquietante. Me preocupa poco que a la especie humana le pase lo mismo: los renos eran simples consumidores de comida, y no tenían consciencia para saber que la estaban agotando, y que iban a provocar su perdición. Los humanos producen su comida desde hace milenios. Si no hay una catástrofe natural (o artificial) planetaria – toquemos madera – la humanidad no debería sufrir una hambruna tan letal: tendría tiempo de reaccionar y adaptarse.
Lo que me preocupa es que la especie humana esté haciendo algo que la lleve a una situación de extinción, y no sea consciente de ello, o poco consciente. ¿Qué podría ser? Difícil saberlo… Quizá la contaminación que estamos soltando alegremente en nuestra “isla”, y que acabe afectando (mucho) a todos. O el consumo irresponsable de antibióticos, que puede reducir y hasta eliminar su eficacia, sin que haya posibilidad de reemplazo.
Espero que si alguna amenaza así nos cae encima, nuestra especie pueda darse cuenta a tiempo y evitar su propia perdición…

Fecal coproboyFecal coproboy

Tranquilos, nosotros no somos renos, sino seres autoconscientes que pueden fabricar herramientas, entre ellas las armas. Tenemos bombas nucleares, aviones, tanques, gases tóxicos y ah sí, armas biológicas…Tampoco somos herbívoros, sino omnívoros con cierta agresividad innata (aumentada por factores culturales.
En la ecuación entran otras variables. Me gustaría creer que nos va a suceder lo que cuenta Unknown de los otros renos que tuvieron minicrisis o se volvieron enanos, pero “los tiros” (nunca mejor dicho) me parece que no van por ahí.
A Anonymous: esos 9 hijos por familia han visto anuncios en la tele o han oído hablar de que en occidente la gente tiene coches y viaja en avión, y claro, ellos también quieren eso probablemente. No se puede echar la culpa de todo a lo occidental, pero si mezclas las expectativas de mejora (PROGRESO) con los anacrónicos esquemas mentales de los no-occidentales…las culpas andan bien repartidas (para quien le interese ese tema moral y sobreviva).
1 solo macho superviviente: se me ocurre que a lo mejor los machos se pelearon entre ellos y palmaron más que las hembras.

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