Los miedos de Huxley y Orwell ¿Quién acertó?

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“¡Oh qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas hay aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! ¡Oh mundo feliz, en el que vive gente así!”

Puedo imaginarme a un joven Huxley recordando estas palabras de Miranda en la Tempestad de Shakespeare, trasladando al papel esa cantinela y mirando el futuro como un lugar indoloro, incoloro e insípido. Un mundo felizmente adormecido que ha dejado atrás la lucha, la naturaleza, la rebelión, los sentidos, los malos recuerdos. Un mundo hipnotizado por las sensaciones artificiales que les proporcionan desde arriba, para mantenerlos en una constante sensación de felicidad controlada.

Por otro lado, su contemporáneo Orwell, otro británico adelantado a su tiempo, y con tan sólo unos años de diferencia, dibujó un futuro mucho menos letárgico. Su visión incluía un ferreo control de la vida, una sóla dirección y dolor para quien se saliera de ella.

“Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente.”

1984, la novela más perturbadora de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. Dos obras escritas en la primera mitad del siglo XX que se aventuraban en la siempre difícil tarea de descubrir los caminos hacia los que la humanidad estaba encaminando sus pasos. Dos visiones basadas en la tumultuosa realidad de aquellos años en las que los autores imaginaban sus propios futuros y expresaban sus mayores miedos.

Bien… para ellos, ya estamos en aquí… nuestro tiempo, el tiempo en que vivimos, es el futuro de Orwell y Huxley, y hoy me apetece preguntarme cuál de ellos logró acercarse más a nuestro actual modo de vida, cuáles de sus temores se han convertido en realidad…

Orwell temía que un gran hermano, un ojo vigilante controlara toda la información. Un estado policial que nos privara de la verdad. El miedo de Huxley era que la información nos sobrepasara, que la confusión no dejara diferenciar verdades y mentiras.

En el estado controlador de Orwell los libros, el conocimiento y la experiencia serían rígidamente censurados. Las comunicaciones y las fuentes de información serían filtradas previamente. Un poder superior lo controlaría todo y tan sólo nos dejaría vislumbrar aquello que se ajustase a sus parámetros.

Huxley era más benévolo, pero no por ello menos enrevesado. En su mundo feliz no habría necesidad de censurar libros, porque nadie estaría interesado en ellos. Sus mecanismos adormecedores conseguirían que nosotros mismos no quisieramos leerlos.

Para Orwell y su “1984” toda la información que recibieramos estaría censurada. Su futuro de control y censura tan sólo nos ofrecería una parte de la realidad. Como en el mito platónico, el mundo estaría fuera de nuestra caverna y delante sólamente nos pondrían imágenes y visiones distorsionadas.

Huxley afirmó en una ocasión: Una verdad sin interés puede ser eclipsada por una falsedad emocionante, y ese sería su miedo. Un mundo en el que la verdad estuviera ahogada en un océano de irrelevancias. Una tormenta de sensaciones que nos alejaran de la gris información correcta y nos dirigieran hacia lo llamativo, lo colorido…

Orwell temía un mundo vigilado. Su gran hermano atento a todas horas, descubriendo todos nuestros secretos, observando todos nuestros pasos. Como Saurón desde su atalaya de Barad dûr, escrutando todas nuestras acciones y movimientos.

Para Huxley nunca fue necesario el gran ojo. Nosotros mismos proporcionaríamos voluntariamente toda la información que el control superior necesitase… y lo haríamos encantados, inmersos en una sosa cultura de lo público.

Orwell temía un mundo violento, torturado y castigado. Huxley imaginó un mundo anestesiado y dormido. Dos ideas de control y apaciguamiento social que conseguían los mismos objetivos.

En 1984 se controlaba a la gente infligiendo dolor. Suprimiendo sensaciones y emociones. Vigilando y censurando. En un mundo feliz, el control llegaba inyectando una falsa sensación de plenitud, un mundo engordado a base de amenas y reconfortantes sensaciones, un mundo satisfecho.

Aún persiguiendo los mismos objetivos, es posible que las dos imágenes del futuro que Orwell y Huxley tuvieron en sus tiempos fueran radicalmente diferentes. Un mundo controlado de diferentes maneras, con distintas consecuencias pero con finales muy similares.

Hoy, como ya decía al principio del artículo, estamos viviendo el futuro de los dos escritores y no tengo muy claro cuál de los dos se acercó más a la realidad actual. Quizá una mezcla de ambos, elementos escogidos de las dos novelas… es extraño el mundo en que vivimos, unión de las lineas de Orwell y Huxley, un estricto reglamento de sensaciones controladas y un extraño cambalache de irrelevancias y distracciones.

Personalmente, no sé quién se acercó más, seguramente los dos acertaron en alguna medida. En el “primer mundo” vamos camino del mundo feliz, adormecidos por el bamboleo de las irrelevantes verdades que nos inundan, en otros lugares el rígido control de las personas sigue campando a sus anchas.

Orwell o Huxley… quizá somos una mezcla, y nos mantenemos felizmente controlados. Por si acaso, yo por mi parte, me quedo con aquella frase de Orwell que decía: “Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante”.

Más información:

Por supuesto, si aún no has leído alguno de los dos libros (1984 o un mundo feliz) este puede ser un buen momento para hacerlo. Para conocer algo más sobre Orwell y Huxley te dejo algunas webs y artículos que me han parecido interesantes (1,2,3,4,5,6,7). Las imágenes de este artículo están extraídas de esta esclarecedora viñeta encontrada en Prosebeforehos. También recomiendo el podcast que La biblioteca de Trantor dedicó a las distopías y la ciencia ficción.


18 Comentarios

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Gaueko

Tengo como mini-proyecto personal hacer un ciclo de lecura de distopías para después compararlas, contrastarlas, ver qué tienen en común, etc.

Puede merecer la pena leer “Nueva visita a un mundo feliz” en el que Huxley escribe, creo que un par de décadas después, sus impresiones sobre si la sociedad ha avanzado en esos años hacia la realidad que describe en su libro.

También de Huxley tenemos “La Isla”, que según tengo entendido está ambientada en lo que el autor considera que sería una utopía.

Me ha gustado cómo los comparas :)

Ontureño

Muy buena entrada, me encantan las distopías.

Así a bote pronto diría que, al menos en el “primer mundo” vivimos en un mundo feliz. Huxley se acercó más.

Ahora bien, una cosa que me parece importante es que yo opino que las distopías no tratan de hablar del mundo futuro (no son una especie de lotería), sino en realidad de advertir los horrores del mundo presente. Así, Orwell no pretendía adivinar el futuro, pretendía denunciar los horrores que estaban aconteciéndose, o que veía que podían acontecer. Simplemente exageró un poco la cosa como “licencia poética”

KrizalidX1

Cuando lei un mundo feliz, mi vida cambio, 1984 no la he leido la verdad, pero creo que si mas gente leyera esta clase de libros el mundo seria diferente.

Oidun

Yo leí ambos libros uno tras otro y según mi humilde opinión creo que Husley se acercó muchísimo más…

De hecho yo recuerdo que muchas de las situaciones que horrorizaban al eprsonaje de Huxley acerca de aquel mundo no me parecían nada escandaloso…

El tema de las relaciones sexuales en un mundo feliz… es lo que se va consiguiendo poco a poco y tampoco tiene nada de malo xD

En fin… como siempre, todas estas cosas dependen del Zeitgeist del momento :-)

GuilloteGuillote

En mi opinión los dos tienen razón. Primero viene el mundo de Huxley, que dura hasta que el hedonismo y el idiotismo hacen que ese modo de vida se vuelva insostenible por el deterioro social, económico, y de los recursos naturales. Ahi la burbuja estalla, y pasamos al mundo de Orwell.

Javi

Interesante artículo, me gusto más 1984, el mundo feliz me parecio bastante light, pero tenía algunos puntos interesantes, como la sexualidad. Si te da por pensarlo demasiado te amargas y si no lo piensas te amargas más. Tú no puedes decidir, en eso acertaron los dos, pero que quereís un Walden dos.

Bicefalepena

¿Es ficción de lo que hablamos no?

Pues como eso debemos tratarlo, como una posibilidad, un acercamiento a algo futurible en la imaginación de un escritor…

Del D. Quijote tampoco se ha cumplido mucho, pero nos ha servido para entender el momento en que fue escrito y reírnos de nuestro pobre presente.

Me quedo con la importancia de abrir tus ojos para ver lo que tenemos delante

almu

Para mí, no hay duda: Huxley es el verdadero Nostradamus. Sobre todo por un motivo: el sistema que propone Orwell es, por necesidad, fugaz, en tanto que su base es la violencia, un equilibrio en tensión destinado a caer: la revolución contra el Gran Hermano siempre estaría latente. En cambio, Huxley nos propone una distopía de la que no hay salida posible, prácticamente. Además, el dilema que plantea es mucho más interesante e inquietante. A fin de cuentas, nos habla de un mundo verdaderamente FELIZ. Nos enfrenta a una utopía, en realidad: tremendamente tiránica y estática, pero, a fin de cuentas ¿perseguir una felicidad utópica y continuada, estable y sin fisuras, no es perseguir algo tiránico y estático?
Huxley nos habla de la infancia y la inconsciencia: la única felicidad perpetua posible. Nos habla de lo poco deseable que es alcanzar todos nuestros deseos.

Y el sistema actual, que nos adormece, nos controla, nos niega la revolución (ya ninguno creemos en ella), nos idiotiza e infantiliza… ¿no es el menos malo de los sitemas? Si el cambio no es posible es porque, por un motivo u otro, la gente no lo desea. Estamos felizmente narcotizados.

DenianDenian

Quizá lo que ocurre en realidad es que el sistema se asemeja a 1984 pero nos hace creer que vivimos en “Un mundo feliz”.
¿Cual es peor de las dos? No lo sé, pero seguro que una combinación de ambas.

AnonymousAnonymous

Si Huxley parece más acertado es simplemente porque se están olvidando elementos claves de la obra de Orwell. Conceptos como doblepensar, o neolengua, los dos minutos de odio, el olvido de conceptos para evitar el pensamiento crítico son plenamente aplicables hoy en día. Quizá Orwell hizo una radiografía más certera del control intelectual, mientras que Huxley acertó en las políticas materiales (soma, sobresaturación de informaciones…)

JuanJuan

Para mí la visión de Huxley es mucho más acertada por lo visionaria. En el mundo de Orwell se requería un control negativo de las voluntades, algo muy difícil de conseguir y sólo administrable por la fuerza (ejemplos: Corea del Norte o la U…RSS, y fallidos). Sin embargo, el mundo de Huxley es peligrosamente mucho más cercano, porque apela a los deseos de la gente. La (teórica) felicidad infinita y la libertad mal entendida a cambio de la entrega de la verdadera libertad.

En cierto modo, el mundo “feliz” de Huxley ya lo estamos “disfrutando”. De alguna manera, la publicidad y los estereotipos ya nos clasifican en Alfas o Epsilones. Nos cuecen a eslóganes, nos adoctrinan hipnopédicamente a consumir y a ser lo que no queremos ser, y nos están empezando a regalar, incluso, los cinturones malthusianos. Para el Soma falta aún, pero los antidepresivos, el tabaco y las drogas son la hermana pobre,…

un viaje austral

Extraordinario artículo, enhorabuena. El libro de Orwell no era tan ajeno a la realidad de la época en la que lo escribe, recién terminada la 2º Guerra Mundial con el descubrimiento de todo el horror nazi, y con otro régimen no menos asesino, el stalinismo, así como que vivió en primera persona la represión del POUM en la guerra civil, por parte de los que en teoría eran sus camaradas. Así pues su perspectiva es muy inmediata, ademas en cierta medida todo gobierno político, ya sea totalitario o democrático, en el fondo desearía tener un control al estilo 1984, aunque tenga que disimularlo. Hay millones de ejemplos, leyes como la Sinde-wert, el cierre de Megaupload, así como los supersistemas de espionaje gubernamentales para el almacenamiento y procesado automático de información, que aunque lo parezca no son ciencia ficción, y que lo suelen vender como “necesario para la seguridad nacional” y todos contentos, aplaudiendo con las orejas.

José N. AlcaláJosé N. Alcalá

Hay otro libro de Geoge Orwell para comentar, y que en plan de fábula, te retrata un futuro mas inmediato y cercano, se trata de Rebelión en la granja. Los animales representan a la sociedad, y las ovejas con su pasividad y conformismo a la sociedad que nos rodea; no hace falta que estén anestesiadas con los espejitos, basta con repetirles una consigna, un mantra, y tendremos su obediencia ciega. Los agitadores y aprovechados de la rebelión son los cerdos. Lo peor de nuestro futuro es la vigilancia exhaustiva; ya saben a cualquier hora dónde estás, que haces, y con quién te comunicas. Es difícil ser “un robinsón”. Negro futuro.

1 Trackback

[…] Hace ya un par de años que sigo con gran interés las viñetas de Stuart McMillen, un joven australiano con un más que recomendable blog, recombinant records, dedicado a concienciar sobre diferentes temas mediante comics, en un estilo similar a los que habéis visto en Amazings de Darryl Cunningham. Los que lleváis tiempo por la Aldea seguro que lo recordáis de la viñeta sobre Orwell y Huxley. […]

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