El código sangriento de 1815 o cómo endurecer las penas nunca ha funcionado…

Al igual que cientos de blogs, ayer la Aldea Irreductible se unió al Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales de Internet, haciéndose eco así de la firme protesta contra el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible.

Las implicaciones legales de este anteproyecto podéis leerlas en multitud de blogs especializados en el tema, nosotros por nuestra parte, y como ya viene siendo costumbre en el blog, os dejamos nuestra visión sobre esta polémica redacción legislativa, que acompañamos de un ejemplo histórico del que esperamos se pueda sacar una moraleja.

El “Código Sangriento”: Más de 200 delitos castigados con la muerte (1815)

Estar en compañía de gitanos durante un mes, o dañar el puente de Westminster, eran algunos de los 225 delitos (muchos de ellos ciertamente increíbles) que eran castigados con la ejecución en la Inglaterra de 1815.

Este brutal sistema de leyes y castigos vigente en Inglaterra desde el siglo XV fue conocido popularmente desde el siglo XIX como “Bloody Code”.

Discipline and Punish s.XIX | Fuente | Dominio Público Todavía no existía la policía (la policía Metropolitana de Londres fue creada en 1829) y se pensaba que el castigo con penas de muerte era la única forma de evitar y disuadir a los ciudadanos para que no cometiesen más delitos.

Las ejecuciones se convirtieron en espectáculos públicos hasta la década de 1860: los ricos contrataban balcones para obtener las mejores vistas, y la gente acudía a las ejecuciones como entretenimiento.

Las autoridades también creían que la imagen de los delincuentes colgados en público asustaría a la gente, conminándoles a obedecer la Ley y a abstenerse de cometer más crímenes.

Ilustración de una ejecución pública durante el “Bloody Code” | Fuente | Domino Público Así las cosas, un paso en falso podía suponer la horca.

Y es que, entre otros, la pena de muerte se aplicaba por:

  • Talar árboles jóvenes
  • Robar ganado
  • Robar el equivalente a cinco chelines (poco más de 30 € hoy en día)
  • Ir de noche con la cara ennegrecida o tapada (ya que se asumía que era un ladrón)
  • Cazar furtivamente
  • Robar correspondencia
  • Deteriorar una carretera pública
  • Escribir una carta de amenazas
  • Etc, etc, etc.

No importaba que el delito se cometiera por un menor de edad: el 28 de septiembre de 1708, dos niños de 7 y 11 años, Michael Hammond y su hermana Ann, fueron acusados de robo y ahorcados.

Pero las penas por “delitos menores” eran igualmente desproporcionadas.

Así, según documentos tomados de los Archivos Nacionales, en 1874, John Walker, fue condenado a siete años de trabajos forzados… por robar unas cebollas.

Y en 1791, Sarah Douglas, una mujer de 63 años, fue condenada al exilio durante 7 años por robar un mantel.

Fuente | Starmedia | CC

“Las personas que cometen crímenes son pecadores, perezosos o codiciosos y no merecen misericordia”

(1802, Edward Law, Presidente del Tribunal Supremo de Inglaterra)

Los juicios por los delitos graves solían durar unos pocos minutos, y en muchos casos no había oportunidad para que la defensa presentara sus argumentos.

Como siempre, era más fácil si los acusados eran ricos. Se podían permitir una representación legal adecuada y podían “conseguir” testigos a su favor.

Por suerte, Jueces y jurados comenzaron a darse cuenta de que los castigos eran demasiado severos para los delincuentes, por lo que comenzaron a dictar muchas menos sentencias de muerte y a aplicar otro tipo de castigos como la deportación a la colonias de América y Australia.

En 1861 los delitos capitales se redujeron a cinco.

Finalmente, en 1998, fue abolida totalmente la pena de muerte en Inglaterra.


8 Comentarios

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Jeshua_Morbus

Recuerdo mis clases de filosofía del derecho, cuando el profesor dijo “¿quién en su sano juicio mataría a otro hombre?”. Le recordé entonces que en esta época y lugar que mencionas la gente hacía cola para ser el matarife…

Sólo hay una cosa peor que la pena de muerte tan común: El sistema penitenciario pensilvánico. Pero eso ya es otro tema.

Interesante, como de costumbre.

AnonymousAnonymous

No sé a qué te refieres con eso de “endurecer las penas nunca ha funcionado”. ¿Acaso das alguna estadística que diga que los crímenes aumentaron? Más bien todo lo contrario, pienso yo, luego SI FUNCIONÓ.

guillermo

Me refiero a endurecer las penas como “única forma” de evitar y disuadir a los ciudadanos para que no cometiesen más delitos, tal y como digo en el artículo.

Cesare Beccaria, autor de “De los delitos y las penas” (un libro que plantea una serie de principios sobre la humanización de la pena que son la base del actual derecho penal) dice:

“Uno de los mayores frenos de los delitos, no es la crueldad (endurecimiento) de las penas, sino su infalibilidad y, por consiguiente la vigilancia de los magistrados y la severidad del juez inexorable, la cual, para que sea una provechosa virtud, deben ir acompañada de una legislación suave” .

Es decir, el endurecimiento de las penas no es el único método para frenar los delitos, debería ser suficiente y necesaria también una justa e implacable aplicación de la Ley penal (cumplimiento íntegro de condenas en determinados casos, etc ), incluso con penas más leves.

“No es la intensidad de la pena lo que produce el mayor efecto en el ánimo del hombre, sino la duración; pues nuestra sensibilidad se mueve más fácil permanentemente por mínimas, pero reiteradas impresiones, que por un impulso fuerte, pero pasajero” decía Beccaria.

Beccaria apunta también otros medios eficaces para prevenir el delito como, por ejemplo, la educación: “una sociedad respetuosa de las leyes, capaz de generar sus propias fuentes de riqueza y por tanto, ocupada en la forma de avanzar cada vez más y no en la forma de cometer delitos”

Es decir, todo lo contrario del Bloody Code ingles.

Y en relación con el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, el gobierno, sin ninguna reflexión previa, se ha lanzado por la peligrosa senda del “Bloody Code” de hace 150 años: el castigo y la persecución como primera medida de choque, sin ninguna reflexión previa (ni siquiera jurídica) sobre otras alternativas posibles o sobre la licitud de las conductas de los internautas que dice pretende perseguir.

Un saludo.

Inazio

Fue abolida? Yo creia que aun existia para la alta traicion, estare equivocado. Eso sí, desde luego ahorcar por ir de noche con la cara ennegrecida o tapada… o por cualquier tonteria similar… Ahora se nos hace salvaje, pero… que narices, ERA salvaje. Muy buen blog, por cierto

c-295c-295

no niego que la infalibilidad de la condena, y una uducacion respetuosa hacia la leyes tendria mayor efectividad. pero como esas dos cosas no se pueden Controlar tan facilmente el endureciento de las penas es lo unico que queda.
Con concienciacion totales y perfeccion en aplicacion de teorias se arreglarian no solo los delitos si no casi todos los problemas de la humanidad pero eso es algo que de momento no sabemos realizar

Dubitador

Los que vuelven a insistir en la eficacia de los castigos severos incurren en equivalente incapacidad de escarmentar en cabeza ajena, redescubriendo mediterraneos repletos de vieja basura.

Sencillamente durante la mayor parte de la historia se han aplicado castigos brutales y definitivos, asi pues el que se continuen aplicando castigos, aunque menos severos, es señal segura de que la anterior brutalidad no era tan eficiente como cierto pretendido sentido comun entiende.

Hoy en dia la pena tiene dos fines, el pedagogico y el defensivo. El fin pedagogico es lo que hoy llamamos reinsercion y disuasion, el defensivo es sencillamente apartar de la sociedad a quien sus actos señalan negativamente. La tortura, la brutalidad y la ejecucion sumaria no cumplen esos fines, pues la historia asi lo ha venido demostrando.

No es pues blandengueria el rechazo a la pena de muerte y a la brutalidad, sino que, ademas de no servir, lo envilecen todo y a todos. Asi que menudo plan, pretender que se puede mejorar a traves del envilecimiento.

Es mas eficaz cara al implicado y su eventual entorno un castigo limitado pero reiterado que la pena de muerte, la tortura o la mutilacion.

Todas las soluciones requieren conocimiento, consciencia, todo lo que no propenda a ello es una contradiccion en los terminos: los procedimientos brutales son propios de brutos y embrutecen a quienes alcanzan las ondas de la brutalidad.

Las cautelas que se aplican en el ejuciamiento y castigo del delincuente no estan dirigidas al delincuente, sino a quienes no lo son ya que sin ellas todo queda reducido a unos brutos aplicandose mutuamente ajustes de cuentas.

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