Mil dólares para quien haga reír a la “triste Susana”

¿Qué se puede esperar de alguien cuyo principal lema era “En este mundo, cada minuto nace un tonto”?

Un tonto a quien “engañar” con atracciones circenses fingidas, pero que, a mediados del s.XIX, sorprendieron a muchos por lo extraño y exótico que resultaban, y supusieron una buena fuente de ingresos para su creador.

Y es que Phineas Taylor Barnum (1810-1891), fundador del circo Barnum “el mayor espectáculo en la tierra”, si no encontraba algún número lo suficientemente impresionante para su circo se lo inventaba sin ningún pudor.

No voy a hablar hoy de su curiosa y azarosa vida (tal vez sea objeto de otro artículo), pero sí de algunas de esas atracciones fingidas, falsas y engañosas que solía presentar en su circo.

“Pasen y vean al Devorador de Pollos” (que tan sólo era un hombre sentado en una silla comiendo pollo frito)

“Las grandes Cataratas del Niágara con agua real” (lo que sus visitantes encontraban era sólo una maqueta en miniatura de 18 pulgadas, a través de la cual caía un chorrito de agua reciclada)

La Sirena de Feejee” (que al final resultó ser la parte superior de un mono cosido a la cola disecada de un pez)

“La sirena de Feejee”

Si se descubría uno de los engaños, Barnum rápidamente buscaba una explicación si cabe más ingeniosa todavía… Fue, por ejemplo, el caso de la atracción llamada “La nodriza de George Washington”.

En 1835 Barnum anunciaba a bombo y platillo que exhibiría a Joice Heth, una esclava negra, ciega y paralizada (solo podía mover algo su brazo derecho) que supuestamente cuidó y amamantó con sus pechos al mismísimo presidente George Washington (fotografía inferior)

Los visitantes acudieron en masa.

Barnum anunciaba que la cuidadora tenía 161 años, y al público esto no le cuadraba…

Pero no resultó ser un obstáculo: cuando el público comenzó a quejarse del engaño, hizo extender el rumor de que tal vez se trataba de una autómata. La gente entonces acudió a la exhibición para comprobar con sus propios ojos si era un autómata o una persona real.

Joice realizó su papel hasta el 19 de febrero de 1836, fecha en que falleció.

Su muerte tampoco supuso un gran problema para Barnum, ya que organizó una autopsia pública (por la que obviamente también cobró entrada a 1.500 personas) para que un forense verificara su edad.

Desafortunadamente para Barnum, los médicos determinaron que no podía tener más de ochenta años. Se descubrió el fraude… y se le acabó el chollo…

…este chollo… porque habría más, muchos más… durante muchos años…

“El arte de hacer dinero”, escrito por Barnum en 1880

He dejado para el final el engaño que da título a este artículo.

Barnum anunciaba en su circo que daría nada menos que 1.000 dólares a quien fuese capaz de hacer reír a una jovencita a quien denominaba “la triste Susana” (Sad Susan).

Bueno, a estas alturas del post ya os habréis dado cuenta que Barnum jugaba seguro, en realidad no estaba dispuesto a perder mil dólares…

… ¿qué tendría preparado Barnum para esta ocasión?

Los visitantes que aceptaban el reto, previo pago de su entrada, y ante tan suculenta oferta económica, saltaban, gritaban, hacían muecas, imitaciones y todo tipo de gestos y tonterías ante la triste Susana, que permanecía impasible ante el grotesco espectáculo.

Y así uno tras otro… y Susana no sonreía… ni un milímetro de su cara se movía…

La pobre Susana, en realidad, padecía una enfermedad que le había producido una parálisis facial total.

Así se las gastaba Barnum, quien solía decir que “al público no le importaba ser engañado, siempre y cuando recibiera a cambio entretenimiento para olvidarse de sus problemas”

Obviamente, a él tampoco le importaba engañar al público, sin ningún tipo de escrúpulos.

—————————- Fuentes y más información: Sobre la vida y andanzas de Barnum podéis encontrar numerosas biografías en internet, aunque la mayoría en ingles. Os recomiendo el magnífico monográfico (audio) de Juan Antonio Cebrián en la Rosa de los Vientos: escuchadlo porque os garantizo un buen rato de entretenimiento.

—————————- Artículo realizado por Guillermo

También te pueden interesar:

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17 Comentarios

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Jose Miguel

Como curiosidad, cuando la prensa comenzó a publicar opiniones sobre la falsedad de la sirena, cambió el nombre del espectáculo y pasó a cobrar entrada por ver “La peor falsificación de una sirena que se ha hecho jamás”

AnonymousAnonymous

Cita: Así se las gastaba Barnum, quien solía decir que “al público no le importaba ser engañado, siempre y cuando recibiera a cambio entretenimiento para olvidarse de sus problemas”

Pues igualito que ahora con los políticos y el fútbol!!! excelente artículo.

Gonzalo

Habría sido un buen productor de televisión este Barnum. El hecho de que este tío naciera en el XIX le ha costado a Telecinco millones de euros.

Morgana

Muy buen artículo, me parece tremendo la caradura y la jeta que le echó el señor a la vida pero bueno, no sé hasta qué punto la gente no se dejaba engañar porque a pesar de que no estaban tan comunicados como nosotros, supongo que la reputación de este hombre si que se sabría.
A mi me ha hecho gracia ver la imaginación que tenía.

Bufón Cósmico

Ví algo en canal bio. sobre su enanito particular, el Coronel nosqué i su archienemigo, otro enanito apodado con otro cargo militar.
El coronel se casó con otra enana del circo y un pedazo de la tarta se conserva (debe oler fatal) en un museo de Massachusets.

AnonymousAnonymous

Mediados de 1800 sería junio del año 1800. Creo que te referías a mediados del siglo 19, o no?

AnonymousAnonymous

La atraccion de “El Devorador de Pollos” era un juego de palabras:
“The Man-Eating Chicken” El pollo devorahombres
“The Man Eating Chicken” El hombre comiendo pollo

En la serie “Carnivale” muestran esta atracción

guillermo

Efectivamente, me refería a mediados del XIX. Ya está corregido, gracias por la puntualización :)

Gracias también a todos por los comentarios e interesantes aportaciones, algunas de las cuales desconocía.

Saludos.

AnonymousAnonymous

Esto me recuerda a mi infancia a principios de los 70, con las típicas atracciones que recorrían las fiestas de los pueblos:
“El Monstruo de Guatemala”, “La Mujer Araña”, “La Mujer Serpiente”… Donde incluso era posible hasta formular preguntas a dichos fenómenos.
Naturalmente eran burdos montajes a base de tela, cartón y un hueco por donde algún feriante sacaba la cabeza…
No conseguían engañar ni a la ingenua sociedad de aquel entonces, pero todos pasaban por caja… Cuantos recuerdos de aquella época; la verdad es que no estábamos muy lejos del Macondo de García Márquez…

EnxebereEnxebere

Era el El General Tom Pulgar, “El general más bajo del mundo” y se cuenta que le atacó un perro de la reina Victoria en un espectáculo en el Palacio de Buckingham.

Deprisa

Qué historia más curiosa. Eso sí, me temo que el público no ha cambiado nada desde entonces hasta ahora. No hay más que ver el circo que se monta en la televisión hoy en día…

AnonymousAnonymous

Vayan a sudamérica, y ahí, en un país rico pero pobre que mira a diario hacia el mar caribe, encontrarán a un “señor” que ha engañado mil veces más, la gente le aplaude emocionada (ya no tanto, empieza a verse la realidad), y en apenas 10 años ha obtenido millones de veces más de lo que Barnum amasó en toda su vida…

Tommie

Como anecdota, señalar que Michael Jackson sentía gran admiración por este personaje y hasta sale en la portada del disco Dangerous

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