¡Qué tonto eres, hijo mío!… (Pero Einstein no)

Cuentan que Carlos III, el monarca que al final terminaría siendo llamado “el mejor Alcalde de Madrid”, paseaba con su hijo, el futuro Carlos IV, que le decía:

“Padre, nosotros tenemos una importante ventaja sobre los demás hombres, y es que no nos pueden ser infieles nuestras mujeres”

El rey le preguntó la razón de tal afirmación, a lo que el entonces Príncipe de Asturias contestó:

“Señor, porque es muy difícil, por no decir imposible, que nuestras esposas encuentren a alguien con quien engañarnos y que sea superior a nosotros”

Carlos III se quedó mirándole y exclamó: “¡Qué tonto eres, hijo mío!”

Albert Eintein, de niño… ¿Tonto yo?, No papa… todo es relativo

No obstante, y afortunadamente para la humanidad, no todos los padres han estado acertados a la hora de calificar la tontuna de sus hijos.

Tenemos el ejemplo de Albert Einstein.

Cuentan los biógrafos que sus padres llegaron a temer muy seriamente que el pequeño Albert fuera más que medio lelo al ver que hablaba con mucha dificultad hasta los nueve años de edad.

Y no es que entonces mejorase el chaval, no. Parece ser que a esa edad le costaba mucho responder hasta las preguntas más sencillas.

En el colegio arrastró unas calificaciones muy bajas, excepto en matemáticas. Fracasó en su primer intento de ingreso en el Instituto Politécnico de Zúrich y, al acceder al mercado laboral, tuvo dificultades en encontrar y mantener empleos.

Pero el muy, pero que muy listo de Einstein atribuyó esa lentitud en su desarrollo y aprendizaje infantil, no a que fuera lerdo y de pocas luces, como llegaron a pensar sus padres, sino a que ya desde pequeño “se estaba preparando” para formular esa su famosa teoría.

Y no lo digo yo, es que el propio Albert escribió:

“Un adulto normal no se inquieta por los problemas que plantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay que saber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia.Yo, por el contrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sido mayor”

¿Sobrado? Tal vez un poco. Pero a un genio como él se le perdona todo.

Así pues, padres: pensároslo dos veces antes de llamar “tonto” a vuestros hijos (como hizo Carlos III), no sea que detrás de esa aparente bobaliconería se esconda otro genio como Einstein…

…Aunque en el caso de Carlos IV tampoco es que saliera con muchas luces.

Música del Post | James Yuill

Fuentes y más información: “Anécdotas, frases y curiosidades de la Historia” de Pancracio Celdrán Gomáriz. Editorial Alderabán, “El libro de los hechos insólitos” de Gregorio Doval. Alianza Editorial, Biografías y vidas y en los enlaces del propio texto. Imágenes: Extraidas de Wikicommons | Licencia Creative Commons

—————————- Artículo realizado por Guillermo


14 Comentarios

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Mostrenco

Algo parecido le sucedió a Richard Feynman, nóbel de física en 1965, pero siendo ya mayorcito.

No se le admitió en el ejército, en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, por que le consideraron retrasado mental.

AnonymousAnonymous

Me encantan estas anécdotas que contáis.

Perfectas para una tarde de copas en un bareto: Lo del tonto de Carlos IV me lo apunto.

Genial la aldea :)

Hispa

Hombre, viniendo de Carlos IV, cuya esposa se la pegaba delante de todo el mundo con Godoy (El Príncipe de la Paz), eso de que a los reyes no pueden ponerles los cuernos queda como muy pintoresco. En este caso, Carlos III acertaba a calificar de tonto a su privilegiado hijo, porque éste era imbécil de capirote, sin paliativos. Fue un rey nefasto que le costó a España perder su imperio y casi nos cuesta la propia independencia frente al imperialismo francés. (Luego podríamos discutir largo y tendido si tal pérdida nos hubiera favorecido o no)

Hablando de cuernos, también a la Reina Juana (mal llamada “la loca”) le ponía unos buenos cuernos Felipe “el Hermoso” cada vez que tenía ocasión (que era muchas veces), cosa que no le impidió perpetuar la dinastía de los Austrias.

Josefina le ponía los cuernos a Napoleón con el primer oficial que encontrara (y con conocimiento del pequeño cabo muchas veces, que aunque se cabreaba, terminaba perdonando los deslices de la Beaurnais).

¡Ah! ¡Si las paredes de esos fastuosos palacios hablaran, qué historias contarían…!

jasevjasev

Hay que decir que si la anécdota no es cierta, debería serlo, porque Carlos III clavó a su hijo. Si se dijera de cualquier otro rey, pase; pero precisamente de Carlos IV, el rey más cornudo que conocieron las Españas…

improvablog

Tiene razón Einstein, la lentitud en el aprendizaje es buena. Las ideas que acumulamos a lo largo de la vida las vamos interconectando. Aprender se considera contestar bien a preguntas, lo que implica tener los conocimientos ligados y cerrados entre ellos, hay que haber tomado decisiones sobre lo que vamos a considerar cierto en adelante y eso límita la capacidad de nuestro conocimiento anteriormente aprendido para ligarlo con nuestros nuevos aprendizajes y hacer más grande la pelota de nuestro conocimiento. Nuestro cerebro es una enorme caja con infinitud de tapas, a medida que cerramos tapas, dejamos de poder meter conocimiento dentro. Tener todas las tapas cerradas implica que nos hemos cargado de paradigmas que nos facilitan la toma de decisiones, pero que nos impiden aprender. Un ejemplo claro es creer en Dios o No. Una vez lo has decidido dejas de cuestionarte si existe o no y no volveras a cuestinartelo a la luz de un nuevo acontecimiento. Como digo yo siempre, ni creo ni no creo, estoy todavía decidiéndolo.

javi

Queda claro que la imaginación es lo que mueve el mundo. Si Einstein no se hubiera hecho preguntas que eran obvias para un adulto pero no para un niño no hubiera descubierto la teoria de la relatividad etc…

por cierto curiosa esta pizarra:
http://www.fotoefectos.com/pizarraEinstein.php

podéis hacer vuestras propias teorias jeje

AnonymousAnonymous

la historia nos da lecciones para no caer en el futuro y gente como vosotros las recordais.no esta nada mal.

AnonymousAnonymous

Mostrenco: en el libro de Feynman “Esta usted de broma, señor Feynman?” viene perfectamente explicado este hecho… pero digamos que fue un hecho forzado por el propio Feynman, y tuvo una entrevista con el “reclutador” bastante divertida y curiosa :)

AnonymousAnonymous

y yo sigo esperando a que mi cerebro termine de desarrollarse y resulte ser algo mas que un lelo, quiza asi no me saquen de la facu.

lol.

Aureus

La verdad es que tendemos a usar para todo reglas, patrones y medias, y en la maduración individual del cerebro humano, como en muchas otras cosas, la media sólo determina el punto medio, pero las desviaciones son muchísimas, en las dos direcciones. Basta pensar en qué pasa con los niños, con la edad de aprender a andar, a hablar, a leer, o de que les salgan los dientes de leche, o los definitivos, y tenemos medias que todo el mundo conoce, y desviaciones, a veces impresionantes, que no llevan después a ese individuo a ningún sitio en especial. Todos somos diferentes, y probáblemente eso sea verdad todavía más de lo que estamos acostumbrados a pensar.
Javi, muy divertido el link.

AnonymousAnonymous

Por Favor esta mas que demostrado que lo de Einstein no es mas que una leyenda Urbana que a la gente le gusta propagar, en realidad era Brillante desde muy pequeño

AnonymousAnonymous

Gran canción al final del post, por cierto. Enhorabuena por el blog, hace tiempo que lo sigo, desde que lo descubrí está en mis “Marcadores”.

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