Cleopatra y la copa de vino más cara de la Historia

Una noticia de hace algún tiempo hablaba de un Hotel en Nueva York que preparaba bajo encargo en su lujoso bar un “Martini on the rock” muy especial: la bebida en principio costaría nada menos que 10.000 dólares, y la razón de este elevado precio estaría en el diamante que, previamente seleccionado con el asesoramiento del joyero del hotel, sería depositado en el fondo de la copa (el precio final de la bebida lo marcaría el valor de mercado del diamante elegido)

¿Con qué finalidad? Dicen los autores de esta creación que es una manera perfecta de sorprender a la persona amada para pedirle matrimonio, o de celebrar una ocasión especial. (El diamante, por supuesto, se queda al final en posesión de la agasajada/o)

Tal vez lo desconozcan sus creadores, pero esta extravagante idea tiene un fascinante precedente histórico.

“El banquete de Cleopatra” de Tiepolo (1744)

Nos cuenta Plinio el Viejo, en el capítulo 58 de su Historia Natural, que existían dos perlas, las mayores y de más valor que se habían visto nunca en todo el mundo: Cleopatra estaba en posesión de ambas, heredadas de sus antepasados.

Un buen día la reina, llena de vanidad y arrogancia se apostó con Marco Antonio que podía gastarse en un solo banquete 10 millones de sextercios, hecho que a Marco Antonio le pareció absolutamente imposible, por lo que aceptó la apuesta.

Al día siguiente, cuando la suntuosa comida en cuestión pareció llegar a su fin, Marco Antonio bromeó con Cleopatra, diciéndole que, ciertamente, el banquete era fantástico, pero no más impresionante que otros a los que había asistido, y que desde luego no valía la suma de dinero fijada.

Pero lo que Marco Antonio no se esperaba era la sorpresa que Cleopatra le había reservado.

La orgullosa Reina le replicó que lo servido hasta ahora solo era un insignificante “aperitivo” de lo que sería el verdadero banquete, y que ella sola consumiría todo el valor de lo apostado.

En ese momento llevaba puestos unos pendientes con aquellas valiosas y selectas perlas, maravillas únicas de la Naturaleza. Deslizó del aro una de ellas y la introdujo en un vaso de vinagre de vino.

“El banquete de Cleopatra” de Jacob Jordaens (1653)

La perla se disolvió (la naturaleza ácida del vinagre disuelve el nácar, compuesto principalmente de carbonato de calcio cristalizado) y Cleopatra se bebió el vino ante los atónitos ojos de Marco Antonio.

Cleopatra no sólo bebió el vaso de vino más caro de la Historia y ganó la apuesta, también ganó el corazón de Marco Antonio, que se trasladó a Alejandría. Sin embargo, diez años más tarde, el emperador Octavio condujo una guerra contra Egipto y derrotó a Marco Antonio y a Cleopatra, los cuales, como sabemos, se suicidaron poco después.

Finaliza Plinio contándonos que la perla del otro pendiente de Cleopatra fue cortada en dos, y las mitades fueron colocadas en las orejas de la estatua de Venus en Roma.

Ya sabemos que las leyes de la química lo impedirán, pero deberían andarse con cuidado en ese Hotel de Nueva York, no sea que el diamante en el fondo del Martini se disuelva y desaparezca como hizo en el vino la perla de Cleopatra… y… ¡adiós 10.000 dólares! :)

—————————– Fuentes y más información: La noticia del hotel que prepara “Martinis” con diamantes la encontré en esta página. La anécdota de la copa de vino y la perla de Cleopatra aparece en muchas páginas de internet, pero he preferido utilizar la fuente original que es el libro “Historia Natural” de Plinio el Viejo, cuyo texto completo podéis encontrar en este enlace (en inglés)

—————————- Artículo realizado por Guillermo

4 Comentarios

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ramonramon

Recuerdo haber leído por ahí que la anécdota de la perla es falsa, porque una perla de ese tamaño tardaría meses en disolverse, aun cuando Cleopatra la hubiera triturado antes con el pie.

Por otra parte, Cleopatra ganó la apuesta no por beberse la perla, sinó porque ofreció la otra a Marco Antonio, y éste fue incapaz de beberse la suya.

La gracia de la anécdota, y donde se demuestra la inteligencia de Cleopatra, es que las perlas eran muy apreciadas en Roma, pero en absoluto en Egipto, donde se consideraban un adorno vulgar.

Cesar Ojeda

Hola Javier,

Precisamente buscando información sobre las perlas de Cleopatra y el comentario que como bien dices hace Plinio en su Historia Natural, me encontré con tu blog. Mis felicitaciones por los interesantes artículos editados, la estructuración de los mismos y el contenido, excelentes.

Soy el webmaster de http://www.odisea2008.com , aunque con una temática diferente a la tuya, me dedico a “rebuscar” en las bibliotecas digitales de todo el mundo buscando libros antiguos con grabados y litografías, y edito post sobre los mismos. Hasta la fecha llevo más de 700 entradas y 14.000 imágenes recopiladas.

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Saludos.

Chalabe,Cristina VirginiaChalabe,Cristina Virginia

Tengo algunos libros antiguos y me interesaría conocer su importancia .

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