Sentir la música de verdad, homenaje a Glenn Gould

Por Irreductible, el 4 octubre, 2008. Categoría(s): musica clasica • personajes ✎ 1

Una noche más el auditorio esta a reventar, lleno hasta la bandera. Las damas, con sus mejores diseños; las joyas, bien visibles en aterciopelados cuellos de cisne, dejan destellos de luz metálica por las paredes tapizadas. Los caballeros, con relamido frenesí, saludan a sus compañeros de bridge y polo, con una mezcla de hidalguía medieval y dureza militar.

Susurros… cuchicheos…

¿Cómo vendrá hoy Glenn Gould?

Se acerca la hora y la luz, se aleja paulatinamente de la multitud espectante y se encamina hacia el escenario.
Un eléctrico atardecer que palidece las butacas e ilumina la luna negra… el gran piano.

Las conversaciones se convierten en secretos sotto voce… sshhhh… ahí llega… mira su frack, que poca compostura… sshhh… ni siquiera se ha peinado…

Al fondo, el piano… majestuoso, elegante como su público, pero asustado. En esta ocasion, él no es el protagonista, es sólo un medio, un cauce. No es un concierto de piano, es un concierto de Glenn Gould. Esta noche, debe tenerlo claro… él sólo es un trozo de madera negro que Gould golpeará, estrujará, acariciará o revolucionará vertiginosamente cuando le venga en gana.

No podría deciros si Glenn Gould es el mejor pianista de los ultimos tiempos. Los hay más rápidos, los hay más nítidos, los hay más ortodoxos… eso seguro.
Pero sí puedo deciros que nadie sentía la música como él… sentirla de verdad.

He dejado al piano en solitario en el escenario, esperando entre exhuberantes cortinas la aparición del genio de los dedos de oro. Pero hay un elemento extraño junto al piano, que ya deja a las claras, que asistiremos a algo excepcional: hay una silla… una silla desvencijada, coja, una silla de desnuda y vieja madera como las que podría haber en la terraza de un bar de postguerra. En otro momento, en otro lugar, esa silla pasaría desapercibida. Pero allí, entre fanfarria, galanes y señoronas de labios borboteantes de carmín… esa silla gana por goleada al lujoso piano. Es el centro de atención y un pequeño adelanto de lo que está por llegar.

Cuando me surgió la idea de crear un blog, lo primero que pensé fue en el título… En un principio tenía varios y aunque ahora estoy encantado con el de Aldea Irreductible, en días como hoy, me vienen a la memoria los otros candidatos que se quedaron por el camino, como “La Silla de Gould”. Un título que seguramente hubiera resultado demasiado excéntrico, elitista, desconocido, maniático y genial… Como lo era Glenn Gould.

Volvemos al escenario y a la vieja silla. Volvemos a los susurros, los cuchicheos. Gould entra en escena. La temperatura y los ánimos estan caldeados, pero él aparece con un frack arrugado, varias bufandas y guantes. Con el aspecto de un vagabundo decimonónico, el canadiense se dirige a la silla y los rumores continuan desatados. Camisa sin planchar, pelo alborotado… Pero es un genio, nadie lo duda y cuando comienza la primera nota, el silencio aplasta todo lo demás… sshhhh callaos que ya empieza… ssshhhh dicen que es impresionante… pero, señora ¿nunca lo ha visto tocar?… pues no, pero me han dicho que tararea y canturrea, que se mueve a espasmos, que casi salta y luego se encorva como un viejo junto al piano…. shhhh calle señora y escuche.

Glenn Gould moría un día como hoy en 1982 y con él se iba un genio excéntrico, maniático y delicioso de los que sólo se dan cada paso de un cometa, una personalidad arrebatadora de las que dejan huella y sobre todo, se marchaba una forma genuina de sentir la música. Para oir más sobre Glenn Gould:- Videos: Las Variaciones Goldberg (imprescindibles): 1, 2, 3, 4, Bach, Bach y más Bach.. que delicia :)Para saber más sobre Gould: 1, 2, 3, la silla Para conocer las novedades de la AldeaSuscríbete a los Feeds Irreductibles



Por Irreductible, publicado el 4 octubre, 2008
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