William Petty

GALERIA DE PERSONAJES IRREDUCTIBLESWILLIAM PETTYNo sé como les irá a otros bloggers, pero personalmente, tengo que admitir que realizar un blog es una aventura continua que no deja de sorprenderme cada día.

Nunca te acostarás sin saber algo más… Pues en mi caso, en la Aldea Irreductible, es totalmente cierto… y una de esas sorpresas continuas la obtengo de Guillermo y su Galería de Personajes Irreductibles… Lo está consiguiendo… y cada vez mejor… y cada vez me envía las cosas mejor preparadas… Es una autentica delicia…

Su Galería de Personajes Irreductibles presenta Personajes, Paisajes y Pasajes de la Historia que quizá nunca hubieras conocido… Esa parte de la Historia olvidada… Esos héroes que alumbraron el mundo y que ahora pocos recuerdan su nombre o su vida.

Guillermo, este William Petty me ha encantado… y desde aquí te felicito, como ya viene siendo costumbre. Aquí os dejo a Guillermo y su William Petty. Yo ya tengo mi opinión sobre él… ahora os toca a vosotros, porque el post es realmente interesante…

WILLIAM PETTY: ¿ HEROE O VILLANO ?

Me ha costado mucho decidir si este peculiar personaje podría tener o no cabida en esta galería en la que, gracias a Javi, colaboro.

Y es que, como podréis comprobar, personajes como William Petty se sitúan en la delgada línea que separa la heroicidad de la vileza, la aventura del engaño, la locura de la genialidad……

Mi primera noticia acerca de él, fue hace un par de años, cuando leí la reseña de un libro: “La extraordinaria vida de William Petty”, de Alexandra Lapierre (2005). Ya solo el breve comentario acerca de su vida y peripecias, me llamó la atención, pero al final no compré el libro, lo cual, en cierto modo, agradezco ahora, porque me permite hablar de Petty desde la objetividad y escepticismo de la escasa información que, a duras penas, he podido recabar sobre él, incluida la propia visión de la autora, y sin dejarme llevar por los posibles aderezos de fantasía con que la escritora pudiera haber querido adornar su novela.

Nos situamos en la Inglaterra del siglo XVII. Recién graduado por la Universidad de Cambridge, William Petty, un tipo inteligente, brillante y con buena presencia, es contratado por Lord Arundel, uno de los nobles más influyentes de la Corte, a la vez que gran coleccionista de obras de arte de la antigüedad, buena parte de ellas adquiridas, digamos, de formas “poco ortodoxas”.

Lord Arundel encarga su primer “trabajo” a Petty: viajar a Venecia para investigar la situación financiera de los aristócratas venecianos y, según indican los informes policiales de la época, visitar en secreto a las familias venecianas arruinadas o con dificultades económicas, para comprarles a bajo precio sus colecciones de arte.

En aquel momento existía una ley en Italia que prohibía a sus propietarios vender patrimonio artístico, tratando así de evitar el expolio.Pero Petty, deslizándose sin esfuerzo entre la erudición (según Lord Arundel, Petty tenía un gran ojo para “descubrir la belleza”) y la delincuencia, proporcionaba a las familias, en el momento de la compra, una copia exacta de la obra original, lo que le permitía su adquisición sin levantar sospechas

Aún hoy en día, muchas de esas familias creen tener una joya cuando, en realidad, no poseen más que una réplica encargada por Petty.

De esta forma, William Petty se hizo con no pocos cuadros de Tiziano, de Veronés y de otros muchos que, después de engrosar la colección de Arundel, hoy cuelgan de las paredes del Prado, Louvre y otros museos de Europa.

Petty se convierte en el mejor oteador de su tiempo para descubrir la calidad artística y la belleza (y el negocio ?). Pero Venecia se le queda pequeña y se aventura como ladrón artístico, recorriendo parte de lo que hoy es Grecia y Turquía.

Erudito, ladrón de guante blanco, mujeriego, jugador, espadachín……Cuentan que Petty era todo un aventurero al más puro estilo Indiana Jones: escondía bajo su silla de montar las pinturas, por el riesgo de caer en manos de bandoleros y ladrones… Los informes de la policía resaltaban su condición esquiva, su infatigable andar de acá para allá, a pie o a caballo, su sombra incansable…..

Personajes como el Papa, Felipe IV o Richelieu le perseguían para “quitarle sus tesoros”.

Su osadía y atrevimiento le permitieron apoderarse de cientos de lienzos y obras de arte de incalculable valor, que fueron llevadas por él a Inglaterra cuando en el norte de Europa se desconocía la pintura veneciana y gran parte del arte greco-romano.

Así ocurrió con piezas como “Concierto campestre” y “Coronación de espinas” de Tiziano, que pueden verse actualmente expuestas en el Louvre. Lo mismo se dice de varios cuadros de Veronés que ahora guarda el museo del Prado.

Una de las obras más importantes de la colección de Lord Arundel son los mármoles de Arundel, que conforman un conjunto de piedras talladas denominadas Crónica de Paros, traídos en parte por William Petty en 1627. Consisten en una tabla cronológica de héroes míticos, reyes clásicos griegos y diversos eventos de importancia sucedidos durante sus reinados, entre el año 1581 adC y el 264 adC, y que ofrecen una muy valiosa información sobre la historia más remota de Grecia. Actualmente se conservan en el Ashmolean Museum de Oxford.

También se dice que otros de sus “trofeos” se exponen en el Pergamon Museum de Berlín: son importantes fragmentos del friso del Altar completo, sí completo, de Pérgamo (Asia Menor, actual Turquía), un opulento templo construido en el siglo II adC. dedicado al dios Zeus. El resto de las piezas del Altar fueron descubiertas por arqueólogos alemanes en dos excavaciones llevadas a cabo en 1879 y en 1904.

Cuentan además, que trató de apoderarse de las reliquias de la Puerta de Oro de Constantinopla, una maravilla de la historia greco-romana.

Otras muchas piezas de la colección de Lord Arundel fueron encontradas en el subsuelo de una avenida londinense mientras se hacían una excavaciones. Parece ser que esas piezas fueron escondidas allí por Arundel para evitar su destrucción y expolio durante la Guerra Civil inglesa (1642-1649), que enfrentó a los partidarios del rey Carlos I de Inglaterra (Cavaliers) y a los parlamentarios (Roundheads).

Para unos, si bien al principio Petty consideró el arte como un negocio, después llegó a apreciar realmente las obras maestras de la antigüedad, convirtiéndose en un gran experto y conocedor de las mismas. Se apoderaba de ellas, según la autora del libro, para “salvarlas del olvido y la destrucción”, convirtiéndose así en el creador del concepto de Museo y en el precursor de la Arqueología moderna.

Puede que tal vez, solo tal vez, alguna de esas obras de arte, que hoy podemos admirar en los mejores museos, hubieran desaparecido en los mercados, mercadillos y bazares venecianos, vendidas a muy bajo precio por las arruinadas familias aristócratas de la ciudad de los canales. Puede también que, de no ser por sus “ansias de recuperar el pasado”, otras muchas también hubiesen desaparecido, fruto de la destrucción y de las guerras que, durante casi 400 años después, asolaron continuamente Europa y Asia.

Para otros, al contrario, Petty es considerado como un buscador de fortunas, un mercenario de Lord Arundel, un expoliador, saqueador y criminal del Arte…..

Siglo XVII; William Petty: ¿ Héroe o villano ?

Ahí dejo la pregunta…….para que cada uno saque su conclusión.


4 Comentarios

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Irreductible

GG como siempre…

Y comienzo mi comentario diciendo que cabe perfectamente en la Aldea… Es un personaje imaginativo, original y un buscavidas de los de toda la vida…

Un don juan, un liante, un pillo, un buscón, un lazarillo de tormes, un erudito, un artista… un gran personaje de guante blanco…

Un artista si señor, además la picaresca siempre me ha llamado la atención…

Les compraba las obras originales a los propietarios y les daba una copia para poder saltarse así la prohibición de expolio y permitir que la noble familia continuara con su buena reputación y nombre… un genio 😉

Me encanta :) jajaja…

Tareixa

Si se es de los que opinan que el fin justifica los medios, pues, Petty acaba siendo un héroe..pero a lo que más se parece es a un traficante de obras de arte..

guillermo

Es verdad, como dice tareixa, que ronda un cierto maquiavelismo por las figuras de Petty y de Lord Arundel: por un lado, las formas “poco ortodoxas” con las que muchos coleccionistas privados se hacían (hacen) con las obras de arte, pero, por otro lado, hoy podemos disfrutar de maravillas del arte gracias a muchas de esas colecciones privadas.
Sus propietarios, a sus expensas, las protegieron, cuidaron y, en muchos casos, lograron salvarlas del expolio, de la destrucción y de que se convirtieran en botín de guerra.
Por desgracia, el ejemplo más claro de saqueo sistemático de museos y colecciones fue el llevado a cabo por los nazis durante la II GM, lo que llevó a la dispersión y, en muchos casos, desaparición de muchas obras de arte, aún hoy buscadas por sus propietarios.
Y todo para saciar al ególatra Hitler, que pretendía construir el “Führer Museum” con obras maestras del Louvre, de los Uffizi, de colecciones privadas…etc..
(Dato curioso: La pintura moderna, como Picasso o Kandinsky, era despreciada por Hitler, por lo que obras robadas de estos artistas se canjeaban por otras de pintores clásicos: 10 picassos valían un Van Dyck).
Saludos.

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